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Robachicos, una historia del secuestro infantil en México

La prensa impulsó la popularidad de este temido personaje.

15-11-2021

Por María Luisa Santillán, Ciencia UNAM-DGDC

Existen varias generaciones que crecieron con la idea del robachicos, ese personaje que era utilizado para espantar a los niños con el fin de que obedecieran a sus padres. Muchas veces también se le llamó el viejo del costal, incluso hubo películas de la llamada época de oro del cine mexicano que trataron sobre el tema como Pepito y los robachicos.

Otros representantes de la cultura mexicana también hablaron de él, como José Guadalupe Posada, caricaturista mexicano, quien con su grabado Los roba-chicos en acción hizo referencia a esta figura, o Cri-cri quien introdujo esta figura en el imaginario de los infantes con su canción El ropavejero, donde decía que el señor tlacuache se llevaría a los niños malcriados.

Así, durante años esta figura fue reconocida por la sociedad mexicana, y aunque los padres o los abuelos la utilizaban para causar temor en los niños y las niñas para que se  portaran bien y cumplieran con sus tareas, también fue provocando, de acuerdo con la doctora Susana Sosenski, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, un proceso de exclusión social de la infancia en donde la calle no es segura para ellos, sino sólo para los adultos.

La doctora Sosenski ha trabajado durante años la historia de la infancia en México y en América Latina y una de sus líneas de investigación se ha enfocado en el estudio del secuestro infantil, por lo que se enfocó en conocer cómo y cuándo surge la figura del robachicos.

“El número de niños y niñas desaparecidos en México conmociona. Hoy en día 12 niños entre 0 y 17 años desaparecen al día en nuestro país y me empecé a preguntar: esto cuándo comenzó, cómo es posible que niños y niñas en países del norte global puedan estar caminando, yendo a la escuela solos, no sufriendo tanto peligro y en nuestro país, ser niño en el espacio público sea una actividad de alto riesgo social. Cómo fue que llegamos a esto, porque uno tiende a ver el presente naturalizando lo que pasa.”

Origen del robachicos

El término robachicos surgió a principios del siglo XX, en la época porfirista. La investigadora explica que es alrededor de 1900 cuando la prensa empieza a dar cuenta de esta palabra, la cual es un mexicanismo que también llega a otros países del continente americano.

Por esa época, se reportan desapariciones de niños en la Ciudad de México y se descubre que están siendo secuestrados por tratantes de personas que los llevan a trabajar a las haciendas henequeneras en Yucatán. La prensa habla de alrededor de 400 infantes que son metidos en camiones y en trenes para transportarlos hasta dicho lugar, acciones que eran del conocimiento de funcionarios del gobierno porfirista.

“Ahí hay ciertas luces de lo que es parte de nuestra historia, de qué tanto la corrupción y el nivel de impunidad a nivel de justicia ha contribuido a que este problema continúe presente, porque podemos rastrear esos niveles de corrupción y de impunidad para los perpetradores y los violentadores de la infancia desde muy temprano en el siglo XX”.

Durante la época que la doctora en historia analiza la figura del robachicos (1900-1960) encontró que la prensa desempeñó un papel muy importante en la explosión y diseminación de este término y, en consecuencia, del miedo asociado a él, además de que le otorga ciertas características, pues se hablaba de que eran hombres negros, indígenas, chinos e incluso se decía que eran gitanos.

Esto provoca que se reproduzcan imaginarios racistas y clasistas, dijo, a la vez de que se genera un ánimo de linchamiento en la sociedad y se potencia en el imaginario social la idea de que había muchos robachicos en ese momento en México.

“Sin embargo, si uno revisa la prensa y compara todas estas noticias de mediados del siglo XX con las noticias judiciales, no hay tantos casos denunciados como la prensa presenta, entonces, ésta también va colaborando en la estereotipación de ciertas personas en la ciudad a las que considera riesgosas o peligrosas para la infancia”, expresa la investigadora.

Por lo tanto, destaca que a lo largo del siglo XX la prensa va impulsando un proceso de exclusión social de la infancia que aprovecha la figura del robachicos para que los niños no estén solos en la calle.


Limitar el espacio público a la infancia

¿A partir de qué momento la figura del robachicos toma mayor fuerza en la prensa? La doctora Sosenski señala que el caso que impulsó la presencia de este personaje en el imaginario colectivo fue el secuestro de Fernando Bohigas, un niño de clase media quien vivía en la colonia Juárez con sus padres y que desaparece del patio del edificio mientras jugaba.

Seis meses estuvo secuestrado. Hubo una búsqueda intensa por parte de la policía secreta mexicana, incluso el caso resuena a nivel internacional y su búsqueda se extiende hasta Cuba. La cobertura de este caso por parte de la prensa permitió que se pensara que México estaba plagado de robachicos y finalmente se descubre que quien lo secuestró fue una mujer que no podía tener hijos y cuyo máximo ideal era tener uno rubio.

De acuerdo con la doctora Sosenski, a partir de este caso surgen fotonovelas, películas, cómics en donde se plantea la idea de no dejar salir solos a los niños a la calle y con ello se contiene el tránsito libre de los niños y niñas en el espacio público.

“Es muy dramática esa parte de la historia mexicana en donde terminamos por excluir a niños y niñas del espacio público y esto está muy relacionado con una idea clasista del uso de la calle. Se considera que las infancias que pueden hoy en día ir solas no son las de clases medias y altas que es donde el pánico moral aparece de manera más intensiva, pero sí los millones de niños que trabajan en las calles de México”, concluye.

Historia del secuestro infantil

Producto de este trabajo de investigación de la doctora Susana Sosenski se publicó el libro Robachicos. Historia del secuestro infantil en México 1900-1960,  integrado por cinco capítulos en los cuales hace un recorrido de esta problemática social.

Dentro del libro habla de los niños que se llevan con engaños para trabajo forzado, así como de los estereotipos que surgen alrededor de la figura del robachicos. Además, aborda el tema de para qué se llevan a los niños y a qué niños se llevan, sobre la desaparición de niñas destinadas al tráfico sexual y la prostitución.

Asimismo, detalla dos casos de secuestro infantil que fueron tuvieron una gran cobertura por parte de la prensa: el de Fernando Bohigas y el de la niña Norma Granat. Por último, analiza todas las producciones, fotonovelas, películas que hablaron del tema de los robachicos hasta la década de 1960.

“Esta es una historia de los niños y las niñas que fueron silenciados, de cuyas voces y risas no pudimos volver a escucharlas; entonces es una forma de contribuir a entender un problema dolorosísimo que ocurre hoy México”.


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