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El futuro de los glaciares. Entrevista con Hugo Delgado

El cambio climático avanza derritiendo los hielos del planeta. El director del Instituto de Geofísica habla de las posibles consecuencias

18-04-2018

Por Emiliano Cassani, Ciencia UNAM-DGDC

Conforme el cambio climático avanza, el hielo comienza a disminuir en zonas en las que nunca lo había hecho antes y algunos países empiezan a interesarse en los recursos de los casquetes polares, territorio internacional que no pertenece a nadie.

“La preocupación de la comunidad científica en el mundo cada vez aumenta más, pues al desaparecer el hielo en la zona de los casquetes polares muchos países se sumarían al interés en el territorio por ser, en el caso del Ártico, una zona de mantos petrolíferos y de una gran riqueza mineral en la Antártida”, reconoce el doctor Hugo Delgado,  quien se ha dedicado al monitoreo de los glaciares y actualmente es director del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Algunos grupos intentan que se mantenga la neutralidad de esa región y que no sea explotada, porque si la actividad económica se desarrolla en esa zona, lo que se estaría provocando es un factor más que inhiba la formación del hielo en el casquete polar Ártico, por ejemplo.


 “Obviamente en la época invernal el casquete polar Ártico vuelve a crecer, pero si durante el verano éste desaparece, es ahí donde las grandes compañías trasnacionales tendrían la oportunidad de llevar a cabo la explotación de esas áreas”, alerta el investigador.

En el año 2000, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, siglas en inglés), ya había estimado que en el Ártico, se alojaba el 25 por ciento de las reservas mundiales no descubiertas de petróleo y gas.

Pero no es hasta mayo de 2008, que el USGS llevó a cabo la Evaluación de los Recursos del Círculo Polar Ártico (CARA, siglas en inglés), para las que utilizó una metodología probabilística de análisis geológico y modelado analógico.

El total de recursos de hidrocarburos convencionales sin descubrir en el Ártico se estima en 14 mil 300 millones de metros cúbicos de petróleo, 47.3 trillones de metros cúbicos de gas natural y 7 mil millones de metros cúbicos de líquidos del gas natural.

Esto constituye aproximadamente el 30 por ciento del gas no descubierto y el 13 por ciento del petróleo no descubierto en el mundo, como puntualiza el artículo “El potencial petrolero del Ártico: Desafíos y soluciones”, publicado en la Oilfield Review en 2010.


El deshielo por el cambio climático

Los glaciares no son producidos por una maquinaria de manera continua; conforme siga avanzando el calentamiento global siga avanzando el calentamiento global no habrá forma de parar la desaparición glaciar. Para verlo de una manera más ilustrativa, la desaparición de los glaciares en México se viene dando conforme ha aumentado la temperatura regional en el país.

La temperatura de congelación que permite que los hielos permanezcan en las cumbres nevadas de nuestros volcanes está llegando a un nivel que pronto va a rebasar las cumbres, lo que quiere decir que los glaciares mexicanos no tendrán forma de sobrevivir.

“Cuando tenemos un área cubierta por hielo y nieve, se forma una superficie blanca que refleja la radiación solar, pero por el contrario si los glaciares retroceden y dejan la parte rocosa oscura al descubierto ya no se refleja el calor sino se absorbe, con lo cual cambia el microclima y eso hace que aumente la temperatura local”, expuso en entrevista  el también Corresponsal Mexicano del Servicio Mundial de Monitoreo de Glaciares de la Asociación Internacional de Ciencias Hidrológicas de la UNESCO.

Extinción de los glaciares en México

En la actualidad el glaciar mexicano que ya se ha declarado extinto es el que se encontraba en el Popocatépetl. A pesar de que todavía puede observarse que hay hielo en la cumbre del Popo, como ya no tiene movimiento, alimentación o pérdida, es solamente un remanente del glaciar que existió en ese lugar.

“El volcán Iztaccíhuatl tiene todavía algunos cuerpos de hielo en La Panza y en El Pecho, pero muy probablemente en cuestión de unos cinco o 10 años solo se vean como cuerpos de hielo y también se declaren como extintos esos glaciares. Es difícil hacer un pronóstico exacto, pero si siguen los patrones de retroceso glacial se llegará a la desaparición”, estima Hugo Delgado.

¿Y qué pasa en el Pico de Orizaba, otra de las montañas de México

“El Pico de Orizaba es diferente, se encuentra en un lugar más alto, no está rodeado de zonas industriales como es el caso del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl que están a lado de la Ciudad de México y Puebla. A los 5 mil metros se encuentra la línea de equilibrio de los glaciares, es decir, la línea que separa la zona de recarga de la de acumulación de los glaciares. El Pico de Orizaba al estar a 5 mil 570 metros sobre el nivel del mar, hace que su sistema de alimentación glacial pueda sobrevivir tal vez algunas décadas más”, dijo el glaciólogo mexicano.

Los estudios de los glaciares en México y en el mundo empezaron a compilarse de manera sistemática en 1958. A la fecha, en tan solo 60 años se han modificado en tal grado las condiciones climáticas que varios glaciares se han extinto en nuestro país y alrededor del planeta.

Repercusiones de la extinción de los glaciares

Entre las consecuencias de la desaparición glacial es que las reservas de agua disminuyen, durante la época de secas los glaciares se funden a un ritmo mayor y alimentan a los arroyos, ríos y mantos acuíferos. Si nosotros no tenemos esa recarga de agua, se tiene un impacto negativo sobre la disponibilidad de agua potable en las zonas pobladas del país, cercanas a las montañas glaciadas.

Los glaciares son testigos y evidencia de los cambios en el clima local y global. Las zonas industriales y urbanas provocan variaciones en el régimen de temperaturas y precipitaciones debido a las emisiones de gases de efecto invernadero.

En todo el mundo, los glaciares muestran una tendencia generalizada a retroceder, incluso los que ocupan grandes extensiones están desapareciendo como parte de un proceso natural, pero acelerado por los cambios provocados por la actividad humana.

El cambio climático no se puede combatir, lo que se combate son las consecuencias, precisa Hugo Delgado. Realmente no podemos hacer que el clima se vuelva más benigno, pero sí podemos frenar la emisión de gases de efecto invernadero que son los que en general aceleran las consecuencias del cambio climático.

“Somos responsables de lo que a nuestro planeta le suceda en un futuro. La Tierra no se va a acabar, nosotros en cambio sí. Para asegurar la supervivencia de nuestra especie debemos de cuidar el planeta y que éste siga para las futuras generaciones.”


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