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Vida digna para el Burro

Los asnos no están en peligro de extinción como señalan algunas versiones. En cambio, se promueve su bienestar como animal de trabajo.

24-12-2019

Por Isabel Pérez, Ciencia UNAM-DGDC

En cada época decembrina, el burro está presente en los tradicionales nacimientos navideños.  Sin duda, es un animal cercano a los humanos.

El burro es un animal doméstico de la familia de los équidos. Es un mamífero más pequeño que un caballo, de pelo largo y áspero generalmente grisáceo, orejas grandes y cola larga con un mechón de cerdas en la punta; se usa en especial para el trabajo del campo y la carga.

Hace 50 años, en el estado de Devon, Inglaterra, se creó un santuario para asnos con el fin de mantenerlos en óptimas condiciones y donde tuvieran una vida digna. Hace 35 años, ese santuario inició un convenio de colaboración con la UNAM, específicamente con la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

Desde entonces, los burros de algunos estados del país como Querétaro, Oaxaca, Veracruz, Puebla y Guanajuato, que es en donde se registra mayor población de este animal, están recibiendo atención por parte de dicha entidad universitaria.

A través de lo que fue la mexicanización de la agricultura, el burro se ha ido utilizando como animal de carga, igual que las mulas y los caballos, en tanto que en otros países usan a los elefantes y a los camellos para tal fin, comenta Eduardo Santurtún, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

No está desapareciendo

“Luego de que existieran ciertas versiones de que los burros están en peligro de extinción, datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señalan que, hasta 2017, en México había 3 millones 200 mil burros e igual cantidad de mulas, y de acuerdo con esos datos, nuestro país ocupa el cuarto lugar en población de burros y en el caso de las mulas es el primer lugar”.

No obstante, es posible que las cifras varíen un poco. Algunos asnos pueden encontrarse en la Sierra de Guerrero o lugares apartados que precisamente por esas circunstancias sean difíciles de censar.

El INEGI por su parte, tiene otro tipo de información. En las unidades de producción rural dentro de las cuales evalúa el uso de estos animales, se reporta que hay alrededor de 500 mil asnos. Esto demuestra que hay una diferencia considerable entre lo que refiere la FAO y las cifras del INEGI, precisa Eduardo Santurtún.

Lo que sí se ha observado, es que el precio del burro en varios lugares ha ido en aumento. Hasta el año 2013, un burro de tamaño mediano en Oaxaca oscilaba entre los 500 ó 600 pesos; hoy en día, en esa misma entidad, uno con las mismas características tiene un costo de 6 mil pesos.


 Demanda oriental

El alto precio que actualmente tiene un animal como este, se debe a un fenómeno que se está ocurriendo a nivel global que tiene que ver con el uso de la piel del burro por parte de la medicina tradicional asiática. Se trata de un remedio chino que se obtiene al hervir la piel y cuyas propiedades medicinales sirven para tratar tos severa, anemia y dolores menstruales. A este medicamento se le llama “ejiao”.

Lo anterior ha provocado un comercio tanto legal como ilegal de la piel de asno, ya que ha crecido la demanda después de conocerse sus bondades curativas; se podría decir que las cantidades que se comercializan están entre los 10 y 11 millones de pieles al año.

El burro se caracteriza por tener un carácter tranquilo, por ello es que su uso habitual ha sido el de carga, además de poseer una gran resistencia para soportar considerables cantidades de peso sobre su lomo.

“Son animales muy inteligentes que evolucionaron en lugares semiáridos, dicha evolución les ha ayudado a poder reproducirse en diversos lugares de México por su orografía, es decir,  sus montañas y sierras donde el burro resiste más a las condiciones climáticas a diferencia de un caballo”.

El mexicano, fuerte y resistente

El burro mexicano, a diferencia del francés o el español, es muy resistente y no ha habido una selección genética fuerte hacia ellos lo que ha hecho que esta rusticidad les permita enfrentar condiciones adversas y con alimentación de no tan buena calidad, pero el animal es tan eficiente que sabe aprovecharla.

Y es que se ha comprobado que es un animal de alto rendimiento, pues puede llegar a cargar hasta 80 kilos; es por ello que requiere de cuidados intensivos para mantenerlo en buenas condiciones de salud.

Estos componentes han contribuido a que históricamente, el asno haya sido utilizado como animal de carga pero también de arado o para jalar cargas de gran peso como carretas. Por otro lado, se ha visto que el burro cumple con diversos roles. En Estados Unidos, por ejemplo, lo adoptan como animal de compañía e incluso llegan a sufrir de obesidad.

En México, señala el especialista, se tiene un gran reto en lo referente a sus cuidados, pues se deben llevar a cabo las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de Sanidad Animal en 2017, donde se establece que todos los équidos, es decir, caballos, burros y mulas deben tener acceso a los servicios de salud animal.

Es así que la UNAM, a través de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia tiene un programa de colaboración con la fundación británica The Donkey Sanctuary encargada de promover el bienestar de los équidos de trabajo.


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