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Sobrevivir en el espacio: retos para el cuerpo humano

¿Todos podemos viajar fuera de la Tierra?

27-04-2023

Por Liliana Morán Rodríguez, Ciencia UNAM-DGDC


Salir al espacio exterior sigue siendo un desafío de seguridad para la salud de los tripulantes. La microgravedad, la radiación cósmica, la falta de atmósfera y los cambios en la presión y oxígeno provocan alteraciones fisiológicas, psicológicas y emocionales en los viajeros.

¿Cómo reducir los peligros? ¿Todos podríamos viajar fuera de la Tierra?

“La medicina aeroespacial es un campo de la medicina que, a su vez, está alimentada por otras subramas y otros campos alternos, como las neurociencias.

Está enfocada principalmente al mantenimiento de la salud, a aportar aspectos que tienen que ver con la seguridad y el desempeño de las personas que realizan actividades en el área de la aviación y también en el espacio, como es el caso de los astronautas”, explica  Lucía Ledesma Torres, académica de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM. 

Esta rama médica ha ido avanzando con el desarrollo de la tecnología de la industria de la aviación, luego toda la sofisticación que se requiere para que el ser humano pueda estar seguro en ambientes altamente hostiles.

“Hay que considerar que esto de seguridad es entrecomillado; sabemos que, como tal, el  riesgo cero no existe. Estamos hablando que las personas se enfrentan a radiación espacial, a grandes distancias y trayectos de viaje, a campos gravitacionales. Sabemos que estas condiciones generan afectación transitoria, incluso permanente en diferentes sistemas del organismo. Además lidian con un entorno cerrado, aislamiento y confinamiento, por mencionar algunos retos”, advirtió la doctora Ledesma Torres, quien también es parte del cuerpo académico del Diplomado de medicina aeroespacial de la FM.

Riesgos

El doctor Emmanuel Urquieta, director Médico del Instituto de Investigación Traslacional para la salud espacial de la NASA , considera que, en general, hay cinco áreas destacadas en las que se enfocan quienes se dedican a la medicina aeroespacial:

  1. ¿Qué le pasa al cuerpo humano por la pérdida de gravedad?

Cuando llegan al espacio y se cortan los motores, ahí es cuando realmente la pérdida de gravedad es inmediata; los astronautas empiezan a sentir mareos, esto le pasa al 80%, aunque logran adaptarse luego de unos 3 a 5 días.

Otro cambio notorio es que aquí en la Tierra, generalmente el 80% de la sangre está en las piernas, porque la gravedad la está jalando hacia esas extremidades, y en el espacio, sin gravedad, la sangre se redistribuye hacia el tórax y hacia la cabeza; entonces los astronautas comienzan a producir mayor orina porque el cuerpo piensa que tiene una sobrecarga de fluidos, pero a la vez se pueden deshidratar más rápido porque no les da sed.

  1. ¿Qué le pasa al cuerpo humano por exposición a la radiación?

En el espacio hay más radiación de la que tenemos dentro de este planeta, no tanto en la Estación Espacial porque está protegida por las capas magnéticas de la Tierra. Pero cuando regresemos a la Luna o cuando lleguemos a Marte vamos a estar completamente expuestos a lo que llamamos radiación cósmica galáctica, que es una radiación constante en el universo, muy difícil de proteger por medios físicos.

  1. Aislamiento y confinamiento

Los vehículos espaciales son generalmente pequeños. Hay posibilidad de que los astronautas desarrollen depresión o ansiedad por estar en estos espacios reducidos.

  1. Ambiente espacial

Los vehículos son extensiones de la Tierra. El espacio no tiene presión, no tiene oxígeno, no hay aire, está vacío, no es un ambiente en el que nosotros podríamos sobrevivir.

Todo lo que existe fuera de la Tierra, como la Estación Espacial Internacional, es artificial y realmente no funciona como aquí. Entonces, por más que queramos tener un vehículo que tenga 21% de oxígeno y que pueda absorber todo el dióxido de carbono, nunca vamos a llegar al 100%, por lo que el ambiente en sí mismo es hostil, un gran riesgo. 

  1. Distancia de la Tierra

Esto no tiene tantos impactos en cuanto a misiones de la estación espacial o misiones a la Luna. Sin embargo, cuando vayamos a Marte, por la distancia tan inmensa entre ambos planetas, habrá un desfase de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos. Hacer telemedicina o cualquier comunicación de emergencia con la Tierra no va a ser posible, o al menos no tan inmediata.



Efectos fisiológicos

Tenemos la imagen colectiva de los astronautas dentro de la nave, colocados en su asiento en una posición casi acostados y luego despegando a toda velocidad en el lanzamiento hacia el espacio exterior ¿a qué se enfrentan?

“Cuando el cohete despega la fuerza gravitacional va del tórax a la espalda, esto lleva a que la sangre siga decantando a la cabeza. Si estuvieran sentados, toda la sangre se iría hacia las piernas y se desmayaría inmediatamente desde el lanzamiento. Ese sería el primer efecto, lo que se sentiría al salir al espacio”, explicó el doctor Emmanuel Urquieta, también profesor en el Centro de Medicina Espacial en el Departamento de Medicina de Emergencias en el College of Medicine en Houston, Texas.

Por su parte, la doctora Lucía Ledesma menciona que hay ciertos órganos o sistemas más vulnerables a los cambios de gravidez, atmosféricos, de temperatura, de presión, por la vibración, el ruido y la luz.

“El sistema respiratorio es sumamente susceptible a los cambios gravitacionales;, por ejemplo, conforme se va aumentando la altura, la concentración de oxígeno de los tejidos del cuerpo va siendo diferente o va disminuyendo; por lo que se puede entrar transitoriamente en hipoxia. Ésta, secundariamente, afecta otros sistemas como el cardiovascular y el nervioso central”.

Advierte que el sistema cardiovascular se encuentra en constante peligro. Los astronautas se tienen que ir adaptando a todos esos cambios que se dan de forma abrupta, pueden pasar por atrofias cardíacas, arritmias y otros cambios importantes. Estos se producen principalmente cuando se entra a gravedad cero, pues se hacen ajustes hemodinámicos que, a su vez, generan cambios en la presión y la función cerebral.

Agrega que la afectación a tres grandes sistemas es la que genera síntomas que pueden ser transitorios, incluso permanentes por alguna situación que no se controló de forma adecuada en los protocolos.

En cuanto a los cambios menos abruptos, pero que sí requieren cierto tiempo de recuperación y rehabilitación son los que corresponden al sistema músculo esquelético.  

Cuando un astronauta ha superado los 200 días en el espacio, la masa, volumen y tono muscular comienzan a disminuir y también diversos problemas de coordinación motriz, sobre todo del tren inferior. Esto se debe a que la ausencia de gravedad los mantiene flotando.

“El ser humano está diseñado biológicamente para mantenerse en movimiento, a generar fuerza y presión que va retroalimentando a todo el sistema músculo esquelético; la gravedad cero no permite la estimulación para la cual está diseñado. Un ejemplo similar pasa cuando algún paciente debe estar en cama o silla de ruedas de forma transitoria o permanente, van perdiendo volumen muscular por falta de movimiento, el que habitualmente deben tener los vertebrados como nosotros”.

¿Todos podemos viajar al espacio?

El turismo espacial ha permitido que los que alguna vez soñamos con viajar al espacio lo veamos como una posibilidad que ya no está restringida a científicos de ciertos países. Ahora sólo nos faltaría tener varios millones de dólares para lograrlo.

“El plan es que en el futuro todos podamos salir de la Tierra, pero la mayor parte de la experiencia que tenemos es limitada. Desde 1960, cuando comenzó la exploración espacial, unas 500 personas han ido al espacio, no es un número que nos dé gran evidencia.”

“Además, la mayoría han sido hombres, caucásicos, elegidos por agencias espaciales que tienen un estado de salud prácticamente perfecto. La elección de gente sana y que se entrena es para reducir cualquier riesgo médico que pudiera surgir por ir al espacio”, asegura el doctor Urquieta, colaborador de la NASA

El especialista también recuerda que en el último par de años, debido al turismo espacial, han viajado personas diversas en edad (alguien de 95 años), nacionalidad,  con condiciones médicas relativamente complejas, sobrevivientes de cáncer, con prótesis y con diversas enfermedades. Esas misiones han logrado llevar a personas que se parecen más a lo que  realmente conforma la población humana.

“El futuro es brillante y yo creo que en algunas décadas vamos a poder ir al espacio de vacaciones con nuestra familia, hasta habrá pediatras espaciales para quien quiera ir con niños”.

La académica Lucía Ledesma menciona que las personas que viajan al espacio pasan por múltiples entrenamientos en los que se recrean todas esas circunstancias a las que se van enfrentar con la mayor aproximación posible; se analizan diferentes variables en las que se ponen a prueba las reacciones fisiológicas y psicológicas para que la  misión espacial pueda realmente exitosa.

“Deben tener un adecuado acondicionamiento físico aeróbico y anaeróbico, eso implica tener una capacidad pulmonar y cardíaca a toda prueba; muy buenas condiciones de peso; excelente coordinación neuromuscular; y buena adaptación psicoemocional”.

Los cambios abruptos que experimenta el organismo al salir al espacio también provocan desajustes en el sistema nervioso central, por lo que puede producir síntomas de angustia y depresión que, si no se vencen, si no se sobreponen rápido a ellos, pueden poner en riesgo la misión o provocar accidentes.

Yuri Gagarin, el primer hombre en salir al espacio exterior, se convirtió en una de las personas más famosas del mundo, realizó giras mundiales para exaltar el triunfo de su nación.

Cuando tuvo oportunidad, en diversas entrevistas, dejó entrever que el viaje fue peligroso y le generó mucho estrés cuando tuvo que saltar en un paracaídas mientras su cápsula estaba encendida y cayendo a gran velocidad hacia el suelo. Su fortuna fue que no perdió el conocimiento y vivió para contarla.


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