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Garantizar la seguridad alimentaria a través de un campo productivo: Miguel Carrillo Villarreal

El ingeniero Miguel Carrillo Villarreal. Diseño: Bárbara Castrejón Gómez.

26-11-2012

Por Aline Juárez Nieto, DGDC-UNAM

 


Actualmente se habla de una crisis de alimentos debido al incremento en la población, el encarecimiento de  los víveres y la tendencia a la compra de productos extranjeros. Lograr un campo productivo que garantice la seguridad alimentaria de sus habitantes, es uno de los retos más importantes que enfrenta México.   

En opinión del ingeniero agrónomo Miguel Carrillo Villarreal, la ciencia y la tecnología han contribuido a la producción y disponibilidad de alimentos, sin embargo, se requieren acciones conjuntas de otros sectores de la sociedad para que su intervención sea eficaz.

“Que el país disponga de alimentos suficientes no es un asunto sólo de la ciencia, sino que intervienen muchos factores. En México, desde hace años, el conocimiento científico se aplica para mejorar la producción tanto agrícola como pecuaria. Un ejemplo es el  mejoramiento genético de los cultivos agrícolas que ha tenido como resultado variedades y  mejores rendimientos en los productos. Lo mismo ha pasado en materia pecuaria”, destaca.

El especialista con una larga trayectoria en diversas instituciones relacionadas con el sector agropecuario, es el encargado de coordinar el tema Seguridad Alimentaria del proyecto Agenda Ciudadana de Ciencia Tecnología e Innovación que tiene como reto lograr un campo más productivo y alcanzar la seguridad alimentaria para el año 2030.

Crisis por costos

Comencemos por explicar qué entendemos por seguridad alimentaria, dijo. Ésta es la capacidad que tiene un país de cubrir las necesidades de víveres de su población. Las personas deben contar con medios y condiciones básicas para acceder a los alimentos.

La población mundial está creciendo de manera acelerada y las superficies en las que se producen alimentos han llegado a su límite, ya no pueden crecer más. En México, el tema cobra mayor trascendencia debido la creciente dependencia de las importaciones para sostener el abasto de provisiones en la última década.

Entre los productos básicos que nuestra nación está importando destaca el maíz, seguido del arroz, soya, leche, trigo y algunos tipos de carnes, de los cuales somos grandes consumidores, como la de borrego.

En el país, los alimentos se producen básicamente en el campo; por ello, enfrentamos un reto mayúsculo, pues ya se está agotando la superficie de tierra para producir comestibles, “prácticamente llegamos al límite de lo que se llama frontera agrícola.”

“México, por construcción y condición natural, no puede tener bajo cultivo más del 15% de su superficie, ese es el tope de lo que es apto para esa actividad. Por ello, el reto plantea producir más y hacerlo sin rebasar la superficie establecida.”

Producción e investigación

En México contamos con instituciones que trabajan los aspectos agrícolas, forestales y pecuarios; de hecho, la institución oficial es el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP); no obstante, las universidades y centros, como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Centro Internacional para el Mejoramiento de Maíz y Trigo que tiene presencia en nuestro país, se encargan de hacer investigación en torno a la problemática y proponen posibles soluciones a las mismas.  

El ingeniero Carrillo Villarreal destaca que es de suma importancia entender que la investigación científica ayuda a mejorar la producción más no influye en la cantidad de la misma. “Esto se relaciona con factores secundarios, pues tiene que ver con políticas públicas, financiamientos, precios y facilidades para el mercadeo, por mencionar algunos.”

México frente a la crisis alimentaria

Lo ideal para un país sería alcanzar la autosuficiencia alimentaria al 100%, pero en caso de que fuera imposible, México debe buscar que la mayor parte de sus necesidades estén aseguradas con producción nacional.

Una vez que alcancemos esta meta hay que hacerla sostenible en el tiempo mediante la conservación del suelo, agua, bosques, y demás recursos en condiciones de productividad.

En este sentido, la ciencia puede apoyar, pues una de las causas de la contaminación de suelos y aguas es el abuso de los agroquímicos, por lo que necesitamos desarrollar alternativas menos agresivas con el medio ambiente. “En lugar de los fertilizantes químicos, los biológicos u orgánicos pueden ser una opción.”

Además, los científicos pueden proponer mejores controles de plagas. Como ejemplo menciona el biofertilizante desarrollado en la UNAM. Este tipo de productos sustituyen la fertilización química con el uso de bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico. El mencionado producto, además de ser pionero en el mundo, está dando muy buenos resultados, ese es un caso representativo de cómo la ciencia puede ayudar a reducir la contaminación de los suelos y alentar la productividad.

Otro problema que enfrenta el campo es el agua. “La mayor parte del líquido vital, en México, se destina para uso agrícola, por ello, se deben desarrollar sistemas de riego eficientes que disminuyan al máximo el desperdicio y atiendan una mayor cantidad de superficie cultivada.”

El acceso a los alimentos, precisa, también está determinado por la capacidad de compra, afirma el ingeniero Carrillo. La gente con solvencia económica tiene más facilidades de acceso a los alimentos, sean de producción nacional o importados; sin embargo, quienes poseen menos recursos se verán más afectados en la crisis alimentaria.  

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