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¡Bienvenido 2023. Año Internacional del Mijo!

Un cereal que podría contribuir a la seguridad alimentaria.

02-01-2023

Por María Luisa Santillán, Ciencia UNAM-DGDC


El mijo es un cereal de alto consumo humano en regiones como China, la India y en África.  Es considerado un súper alimento por el alto valor nutricional que tiene. La ONU estableció que puede contribuir a la seguridad alimentaria, la nutrición, los ingresos de los agricultores familiares y a la erradicación de la pobreza en el mundo.

Estas características son las que se tomaron en cuenta para establecer el 2023 como el Año Internacional del Mijo, ante la urgente “necesidad de concientizar sobre la resiliencia al clima y sus beneficios nutricionales, así como de promover dietas diversificadas, equilibradas y saludables mediante el aumento de su producción y consumo sostenibles, según se estableció en la Asamblea General de Naciones Unidas realizada en marzo de 2021.

El mijo es uno de los ocho cereales más consumidos en el mundo. Es originario de Asia y se han encontrado en China vestigios de sus orígenes. Su producción anual es de más de 300 millones de toneladas. La India produce más de la mitad, luego le sigue China y el continente africano, quienes abarcan alrededor de 40% de su producción. En América este porcentaje sólo es de alrededor de 1 a 2%.

  • En México es considerado un grano no convencional, dado su bajo consumo y producción. De hecho, es poco utilizado como alimento por los humanos; su uso se da sobre todo en el ganado.


El doctor Enrique Martínez Manrique, responsable del Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de Granos, de la Unidad de Investigación Multidisciplinaria de la FES Cuautitlán de la UNAM, explica que el mijo –desde el punto de vista nutrimental– tiene mayor cantidad de proteína que el maíz o la cebada.

Además, posee un alto perfil de aminoácidos esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar y que son necesarios para producir proteínas, por lo que debemos obtenerlos de algunos alimentos, y en este caso el mijo cuenta con varios de ellos. El único en el que es deficiente (al igual que la mayoría de los cereales) es en lisina.

Alta tolerancia al calor

El cultivo del mijo resiste altas temperaturas, por lo que es ideal para zonas con lluvias escasas, tierras poco fértiles, además de que es una opción ante estas épocas de cambio climático.

El doctor Martínez Manrique señala que este cereal puede crecer en zonas de baja precipitación pluvial, de alrededor de 200 a 400 milímetros de lluvia por año, es decir, lugares considerados como semidesérticos.

“Una tierra debe tener minerales, sales, es decir, nutrientes para la planta; el mijo no necesita tanto, no necesita fertilizantes, obviamente que si se le ponen la producción va a aumentar, pero así puede crecer”.

En los lugares donde es consumido por la población se emplea en la producción de pan, papillas para niños, panqueques, sopas y cervezas.

Agrega que la celebración del Año Internacional del Mijo es una oportunidad para dar a conocer al mundo sus propiedades nutricionales e impulsar este tipo de cultivo en América, así como desarrollar nuevos productos a base de este cereal, el cual es poco conocido en nuestro país y tiene una producción muy baja –apenas alcanza las 230 toneladas y se realiza, sobre todo, en Tamaulipas, Zacatecas y Chihuahua.

  • De acuerdo con la ONU, para producir mijo se requiere menos agua que para el arroz y el trigo. Además, se ha observado que cultivarlo junto con otros productos beneficia la calidad del suelo.


Un súper alimento

El valor nutrimental de un alimento se mide por su contenido de proteínas, aminoácidos esenciales, ácidos grasos esenciales y azúcares, entre otros.

Por ejemplo, el mijo tiene una alta cantidad de grasas. Mientras que la mayoría de los cereales tienen un porcentaje de alrededor de 2%, el mijo posee hasta 6%, además de que contiene dos de los ácidos grasos esenciales: oleico y linoleico.

Posee altos contenidos de fibra, la cual es útil para la absorción de grasa, fomenta la buena digestión y disminuye la posibilidad de padecer cáncer de colon y enfermedades gastrointestinales.

 Contiene compuestos fenólicos que se encuentran en la cascarilla de la semilla de mijo y que tienen una función como antioxidantes que proporcionarían más defensas al organismo ante situaciones como el estrés, el consumo inadecuado de alimentos.

También se le han encontrado compuestos bioactivos que pueden controlar la presión arterial; otra característica que se ha reportado es que tiene una buena resistencia durante el almacenamiento.

  • El consumo de mijo disminuye el riesgo de diabetes, enfermedades cardiacas y trastornos de la digestión. Además, favorece la salud respiratoria y los sistemas muscular y neural.

Sin embargo, el doctor Martínez Manrique destaca que es importante analizar en México varias semillas de mijo para ver cuál es la mejor desde el punto de vista nutrimental, ya que la mayoría de los estudios se han hecho en Asia o en África y se sabe que los cultivos pueden variar dependiendo del tipo de suelo, sus nutrientes, la cantidad de agua y otros factores ambientales.

“La idea del Año Internacional es darle atención al mijo, que volteen a verlo. Es algo parecido con la quinoa, que es muy buena, pero es muy cara, porque se produce en Perú, en Bolivia y aquí no. El amaranto y la chía, aunque son originarios de México, se ha perdido su cultivo. Sin embargo, ahora empiezan a resurgir por toda esta situación de los problemas de obesidad y el cambio del etiquetado de los alimentos, y eso ha ayudado a que estos granos puedan resurgir”.


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