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Especial Ciencia Básica: colaboración y acceso al conocimiento científico

Impulso a la ciencia abierta a través de la Dirección General de Repositorios Universitarios

17-06-2022

Por Dra. Tila María Pérez Ortiz/Mtro. Joaquín Giménez, DGRU-UNAM/María Luisa Santillán, Ciencia UNAM


Uno de los objetivos del Año Internacional de las Ciencias Básicas para el Desarrollo Sostenible es promover la circulación mundial del conocimiento, así como fomentar la interacción y el intercambio entre científicos a través de la ciencia abierta. Esta visión propone impulsar el acceso al conocimiento científico para enfrentar las distintas problemáticas que vivimos en la actualidad.  

La UNAM también promueve la ciencia abierta, a través de la Dirección General de Repositorios Universitarios (DGRU), dirigida por la doctora Tila María Pérez Ortiz. En entrevista para Ciencia UNAM, la investigadora relata la trascendencia de este movimiento mundial y los logros alcanzados desde la Universidad Nacional.

¿Qué es la ciencia abierta?

Definir la ciencia abierta es complicado, ya que, como cualquier movimiento de tan reciente creación y que sigue en un proceso de desarrollo, existen definiciones muy diversas que van desde su sentido democrático de acceso universal al conocimiento hasta su capacidad de crear herramientas tecnológicas de colaboración científica. Lo que es claro es que la ciencia abierta es un cambio de paradigma en la manera de hacer ciencia y compartir sus productos.

Usaré la definición que da la UNESCO en su “Recomendación sobre la Ciencia Abierta”, emitida el 23 de noviembre de 2021 en París, por considerarla la más completa. En este documento, el concepto se define como un constructo inclusivo que comprende al conjunto de disciplinas científicas y todos los aspectos de las prácticas académicas, incluidas las ciencias básicas y aplicadas, así como las ciencias naturales y sociales, y las humanidades.

La definición se basa en los siguientes pilares clave: conocimiento científico abierto, infraestructuras de la ciencia abierta, comunicación científica, participación abierta de los agentes sociales, y diálogo abierto con otros sistemas de conocimiento.

Dentro de la UNAM, consideramos que la ciencia abierta es un marco metodológico fundamental para la gestión digital del conocimiento, donde se combinan, de una forma racional, las políticas institucionales, el trabajo académico de los universitarios y un ecosistema de plataformas digitales abiertas e interoperables. De esta manera, se promueve esta filosofía para que el proceso de investigación en la UNAM sea abierto y colaborativo al facilitar el acceso y libre uso de los datos, las herramientas y las publicaciones resultantes de los muy diversos procesos de investigación.

¿Desde cuándo se ha manejado este concepto?

Los cambios de paradigma en la forma de hacer ciencia –y que podríamos asociarlos con los principios de ciencia abierta– pueden rastrearse hasta principios de este milenio, cuando grupos de investigación en distintas partes del mundo comenzaron a incorporar nuevos comportamientos como el trabajo colaborativo, el uso masivo de datos y la tendencia a compartirlos.

Derivado de estas prácticas se alcanzaron resultados muy importantes en genética (como fue el caso del genoma humano), así como en otras disciplinas. Sin embargo, el término no se oficializó hasta el 2013, con la publicación del documento Digital Science in Horizon 2020, por parte de la Comisión Europea.

Algunos de los elementos que integran la ciencia abierta tienen sus orígenes aún más temprano, en la década de 1990. Ese es el caso del Acceso Abierto (Open Access), con el surgimiento de los primeros repositorios como ArXiv, los primeros conceptos de apertura como el auto archivamiento y los primeros proyectos como el Open Archives Initiative. Como práctica en la comunidad académica, la ciencia abierta empezó en la década de los noventa, aunque se nombró muchos años después, con la integración de otras prácticas para abrir el conocimiento.

¿Cuáles serían las problemáticas y desafíos de la ciencia abierta?

Implementar las prácticas de ciencia abierta tiene diversos retos. Uno de ellos es que requiere muchas veces de la adquisición de nuevas capacidades por parte de los investigadores. Compartir datos o utilizar herramientas de código abierto implica una capacitación que no siempre existe en las instituciones. En consecuencia, el investigador realiza una inversión de tiempo con la que muchas veces no cuentan, o bien, le impone retos, ya que el acceso a cursos y talleres no siempre están disponibles.

Es fundamental una iniciativa de ciencia abierta institucional que contemple asesorías, cursos o talleres para facilitar la transición del personal académico a este nuevo paradigma. Afortunadamente, en la UNAM se ha concebido y apoyado a una dependencia como la Dirección General de Repositorios Universitarios que puede brindar capacitaciones al personal académico y, además, cuenta con un equipo de especialistas que acompañan y apoyan a los científicos en el proceso de apertura.

Por otra parte, en muchas instituciones existen barreras normativas e institucionales que dificultan la apertura del conocimiento, parcial o totalmente. Un ejemplo claro lo encontramos en los sistemas de evaluación, que no suelen tomar en cuenta muchas de las labores necesarias para impulsar la ciencia abierta —como sería la curación de bases de datos—, por lo que se convierten en tareas de poca prioridad para los científicos.

Además, dentro de la evaluación académica, las publicaciones en revistas indexadas internacionales que no son de acceso abierto suelen tener más peso. Finalmente, son casi inexistentes los estímulos que favorezcan la apertura, como podrían ser financiamiento, para que los proyectos de investigación abran sus datos, metodologías y publicaciones de forma efectiva.

La infraestructura tecnológica suele ser otro de los desafíos de la ciencia abierta. La apertura y el trabajo colaborativo descansan sobre una infraestructura robusta de plataformas que requieren ser abiertas e interoperables. Esta infraestructura debe estar acompañada de protocolos, lineamientos y buenas prácticas que permitan que los contenidos digitales de los proyectos de investigación estén disponibles en línea de manera eficiente, oportuna y permanente. Generar esta infraestructura y su documentación es, por sí mismo, un gran esfuerzo.

Aunque cada vez encontramos menos resistencia de los investigadores, aún existe temor de publicar datos y que estos sean utilizados por otros grupos de investigación y perder la oportunidad de publicar artículos. Aunque estas preocupaciones son genuinas, existen mecanismos normativos para publicar, como es el embargo temporal de ciertos datos estratégicos para investigaciones y publicaciones que están en curso. Con los lineamientos correctos, se refuerza el principio de que compartir los datos de investigación debe promover la colaboración entre distintos grupos de investigación, más que la competencia.

¿Qué ocurre con los derechos de autor?

Los derechos de autor son un tema crítico en la ciencia abierta. Los derechos patrimoniales son un frente en donde la ciencia abierta ha encontrado uno de sus mayores retos por dos motivos principales. En primer lugar, la apertura del conocimiento de forma libre puede generar tensiones con intereses financieros de grandes editoriales de literatura científica.

El tema es en sí mismo muy extenso, pero una forma de abordarlo es la sugerencia de desarrollar, institucionalmente, un equilibrio fino entre reconocer la importancia de los marcos jurídicos internacionales existentes, en particular los derechos de propiedad intelectual y, al mismo tiempo, reconocer los derechos que tienen los científicos sobre sus producciones científicas.

En segundo lugar, aún existe en muchos científicos el temor al plagio de su trabajo si publican sus productos en línea de forma abierta. Se ha visto, sin embargo, que la apertura de los productos derivados de la investigación científica tiene el efecto contrario, ya que, bajo cualquier esquema de publicación abierta, la constante es que deben citarse de forma obligatoria a los autores del trabajo intelectual. Al ser abierta la publicación, resulta más fácil detectar el plagio, ya que en todo el mundo se tiene acceso a la información.

Finalmente, existe información que no puede ser de acceso público debido a otros motivos diferentes a la propiedad de los derechos de autor. Tal es el caso de información confidencial cuya publicación ponga en peligro a objetos, personas o especies. Los datos personales son parte de este caso, y que también deben omitirse de la publicación abierta por medio de procesos como la agregación, anonimización, seudonimización o perturbación de los datos.

La frase de “tan abierto como sea posible, tan cerrado como sea necesario”, refleja muy bien esta búsqueda por equilibrar la apertura de los datos con la protección de la información científica, los derechos de comercialización y propiedad intelectual, la privacidad, la seguridad y cuestiones relativas a la conservación y gestión de los datos.

Está claro que la práctica de la ciencia abierta está fundamentada en los principios de la colaboración y la apertura del conocimiento, pero, al mismo tiempo, deben respetarse los sistemas de propiedad intelectual existentes. Históricamente se ha hecho uso, según proceda, de la flexibilidad que existe en los sistemas de propiedad intelectual para mantener ese equilibrio. Sin embargo, en la actualidad se ha optado poco a poco por una solución integral mucho más efectiva que es el fomento y la adopción de licencias abiertas, como Creative Commons, que regulan las condiciones en que se puede compartir la información.


¿Cómo ha trabajado la UNAM bajo este concepto de ciencia abierta a través de las colecciones digitales universitarias?

Las colecciones universitarias son un depósito de información diverso y numeroso, de importancia nacional y que se han preservado y generado por la UNAM, a través del trabajo cotidiano de sus académicos. En su conjunto, estas colecciones son un recurso de un valor público extraordinario. Sin embargo, el potencial de estos acervos queda disminuido si su acceso es restringido.

Por este motivo, desde la Dirección General de Repositorios Universitarios hemos trabajado bajo la perspectiva de ciencia abierta con el objetivo de abrir la información almacenada en las distintas colecciones que albergan las entidades universitarias. Esto se logra a través de una metodología que incluye la migración de los datos, su estandarización, el control de calidad, el licenciamiento abierto y, finalmente, su integración y publicación en el Portal de Datos Abiertos UNAM, Colecciones Universitarias.

¿Qué es el portal de Datos abiertos de la UNAM y cómo está integrado?

El Portal de Datos Abiertos UNAM, Colecciones Universitarias, publica el contenido de las colecciones científicas, artísticas y humanísticas de la universidad en su versión digital, con el objetivo de que sus datos puedan ser utilizados, reutilizados y redistribuidos libremente por cualquier persona, con el único requisito de que se cite la fuente. De esta manera, las colecciones publicadas en el portal pueden consultarse y descargarse desde un solo punto en línea por cualquier usuario, sin necesidad de registro.

Los datos abiertos reducen la brecha de información entre los distintos grupos y actores de la sociedad, además de promover el desarrollo de áreas emergentes del conocimiento y su aplicación en distintos problemas locales, nacionales y globales.

Con el lanzamiento del portal, el 9 de marzo de 2016, se puso a disposición de la sociedad una herramienta de frontera para consultar las colecciones universitarias y aprovechar el creciente ámbito de los datos, lo que genera nuevas oportunidades para la educación, la investigación, la innovación y la toma de decisiones.

El Portal de Datos Abiertos UNAM requiere para del trabajo constante de un equipo de especialistas en datos abiertos, que integra, actualiza y revisa constantemente la información que contiene. Su actividad es fundamental para el adecuado funcionamiento de esta plataforma.

La apertura de datos de estas colecciones es el resultado de la colaboración entre curadores, técnicos, académicos y autoridades de las diferentes entidades y dependencias proveedoras de datos. El respaldo académico de los acervos es de suma relevancia para la investigación de frontera, la definición de políticas públicas y la transparencia proactiva de la investigación en la universidad.

El portal ha sido el primero de muchos pasos para contribuir a una estrategia universitaria de gestión del conocimiento. Es muy importante que sea capaz de interactuar con otras plataformas abiertas, funcionando como un engranaje de un sistema de información más amplio que incluye una red de repositorios especializados en la gestión de diversos acervos digitales de la Universidad, como es el caso del Repositorio Institucional UNAM.

¿Cuál es la misión de los repositorios universitarios y cómo han contribuido a que el conocimiento pueda ser accesible a los investigadores?

La ciencia abierta se cimenta sobre un ecosistema de plataformas abiertas e interoperables compuesto principalmente de repositorios especializados. Cada repositorio por sí mismo es capaz de manejar, de la forma más eficiente, el tipo de contenidos para los que está diseñado. Sin embargo, cuando se comunican entre sí, conforman un sistema abierto de información mucho más amplio que es capaz de integrar los productos derivados de las distintas etapas de investigación en las distintas áreas del conocimiento.

De esta manera, los datos, la información y el conocimiento que se derivan de los procesos de trabajo, se integran y quedan accesibles para distintos usuarios en todo el mundo, no solamente académicos sino también a sectores productivos, de gobierno y a la sociedad en general.

En el caso de la UNAM, se busca que los repositorios generen puentes de conocimiento entre disciplinas, campos temáticos, entidades y dependencias, a través del uso inteligente de repositorios digitales y otras tecnologías de información y comunicación. Así, con el fin de desarrollar e implementar estas tecnologías fue que se creó el 5 de noviembre de 2018, la Dirección General de Repositorios Universitarios (DGRU).


PARA SABER MÁS

Objetivos de la ciencia abierta

  • Combinar diversos movimientos y prácticas con el fin de que los conocimientos científicos multilingües estén abiertamente disponibles, accesibles y sean reutilizables por todos.
  • Incrementar la eficiencia de la investigación a través de las colaboraciones científicas y el intercambio de información en beneficio de la ciencia y la sociedad.
  •  Asegurar el acceso a los resultados de la investigación a corto y largo plazo, a través de la apertura de los procesos de creación, evaluación y comunicación de los conocimientos científicos a los agentes sociales más allá de la comunidad científica tradicional.
  • Reducir la brecha que existe entre distintos países y poblaciones en relación con la ciencia, la tecnología y la innovación.
  • Enfrentar los desafíos ambientales, sociales y económicos complejos e interdependientes a los que se enfrenta la humanidad.


La ciencia abierta aglutina diversas prácticas desarrolladas para la creación colectiva de conocimiento y para la apertura de los resultados obtenidos y del proceso:

  • Acceso Abierto (Open Access)
  • Datos Abiertos (Open Data)
  • Revisión por pares abierta (Open peer review)
  • Metodologías de investigación abiertas (Open notebooks)
  • Software y hardware de código abierto (Open source software & hardware)
  • Recursos educativos abiertos (Open Educational Resources)
  • Redes sociales académicas abiertas (Open Academic Social Networking Sites)
  • Ciencia ciudadana (Citizen science)


Los principios de los datos abiertos:

1.    Abiertos por defecto: desde su integración a un portal los datos ya se consideran de acceso abierto.

2.    Oportunos y exhaustivos: los datos son actualizados constantemente y se publican con el mayor nivel de detalle posible.

3.    Accesibles y utilizables: la descarga de los datos no requiere ningún tipo de registro o pago, y se realiza en formatos estructurados y no propietarios.

4.    Comparables e interoperables: los datos se publican y descargan usando estándares internacionales, comprensibles tanto por personas como por máquinas.


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