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En todo, tarde o temprano, hay un vínculo con la epigenética: Félix Recillas Targa

Félix Recillas y la complejidad de la regulación de los genes. Diseño: Bárbara Castrejón.

28-10-2013

Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM



Dos imágenes acompañaron la infancia del doctor Félix Recillas Targa: la de aquellas tardes cuando jugaba en la explanada de la Torre de Ciencias (hoy Torre II de Humanidades, en Ciudad Universitaria) teniendo como aventura principal explorar la Facultad de Medicina; y la de ver a su padre, de madrugada, sentado frente a su escritorio trabajando en su gran pasión: las matemáticas.

Su padre, el doctor Félix Recillas Juárez, tuvo contacto con los orígenes de la investigación en México, tanto a nivel intelectual como en los inicios de la ciencia, sobre todo en el área de la física. Fue astrónomo, matemático y fundador de la Sociedad Mexicana de Matemáticas. De esta manera, el doctor Recillas Targa convivió desde muy pequeño con el mundo científico y, al igual que sus hermanos, hizo de la ciencia su modo de vida.

“Mi padre se asustó cuando le dije que quería ser biólogo, porque para él el universo era las Matemáticas y la Física. Pero siempre me apoyó mucho al igual que mi madre. Fui a una escuela francesa y lo poco o mucho que puedo ser hoy se lo debo a mi casa, pero también a esa escuela; nos enseñaban a ser muy organizados, pero sobre todo a razonar”, recordó Recillas, actualmente jefe del Departamento de Genética Molecular del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

Estudió Biología en la Facultad de Ciencias y por las tardes cursó como oyente Matemáticas. Casi al concluir sus estudios de licenciatura, en lo que el doctor Recillas Targa llama una coincidencia, su padre fue nombrado director de dicha Facultad y por sugerencia del doctor Francisco Bolívar Zapata el joven estudiante ingresó a lo que en ese entonces era el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (hoy Instituto de Biotecnología de la UNAM).

“Me acuerdo muy bien de una frase del doctor Bolívar quien me dijo: yo le tengo mucha confianza a los genes. El primer seminario al que asistí fue el 5 de enero de 1985 y salí aterrado, porque no entendía nada, pero ahí fue donde comenzó realmente mi carrera científica, me gustó mucho y me fui adentrando”.

Posteriormente ingresó a la Universidad de París VII, al Instituto Jacques Monod, en donde realizó el doctorado. Al concluir esta etapa regresó a México y trabajó durante tres años en el laboratorio del doctor Luis Covarrubias en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, en donde realizó lo que considera su primer posdoctoral estudiando aspectos de Biología Celular.

“Con la ayuda de la doctora Diana Escalante generamos ratones transgénicos para estudiar el cáncer cérvico uterino. Ahí me adentré un poco más en estudios de cáncer; en Francia estudié mucho más la regulación transcripcional de genes; aquí empecé con biología celular, muerte celular y cáncer”.

Otra de las coincidencias presentes en la vida del doctor Recillas Targa la vivió en 1996, cuando asistió a un congreso sobre la regulación de los genes globina en Estados Unidos.

“Nunca conseguí dinero para financiarme y poder ir a ese congreso, entonces, mi esposa muy inteligentemente insistió: lo pagamos, vale la pena, vas a conocer a los que leíste durante años. Finalmente fui, era en Seattle, y fue el dinero mejor invertido de mi vida.”

“Primero porque fui seleccionado para dar una charla con base en el cartel que había preparado, después me invitaron a escribir un capítulo de un libro y al final fui aceptado para hacer una segunda estancia posdoctoral en el laboratorio del doctor Gary Felsenfeld, que es el ícono viviente de la estructura de la cromatina y la epigenética en el mundo. Era el laboratorio más cotizado y estaba en el National Institutes of Heatlh, en Bethesda, Maryland”.

Durante tres años, Félix trabajó en el laboratorio del doctor Felsenfeld y ahí definió el área de estudio de su interés: la estructura de la cromatina vinculada al prendido y apagado de los genes, lo cual se engloba en la regulación epigenética.

Al concluir esta estancia se incorporó al Instituto de Fisiología Celular, en donde desde hace 12 años ha establecido un grupo de investigación  líder y pionero en México, en el área de la regulación de la expresión de los genes, tanto en el desarrollo como en la diferenciación celular y en cáncer.

Epigenética en auge

Desde hace aproximadamente una década, la epigenética ha tenido grandes aportes a la ciencia mundial, pues tiene una gran influencia en áreas como la inmunología, la biología del desarrollo, el cáncer y las neurociencias. Es considerada el conjunto de interacciones entre el ADN y las proteínas que forman a la cromatina, es decir, aquella estructura muy compacta que se encuentra dentro del núcleo celular y que al relajarla o compactarla permite el prendido y apagado de los genes.

El doctor Recillas Targa reconoce que es un área de la que se sabe cada vez más y por lo tanto, se vuelve muy compleja, porque hay muchos parámetros que influyen, por ejemplo, desde cómo funciona el prendido o apagado de los genes, qué interruptores moleculares permiten esto, la organización del genoma al interior del núcleo de la célula, hasta aquellas señales extracelulares que intervienen como son los nutrientes, la exposición a la luz o incluso el entorno social.

“Casi podría decir que en todo, tarde o temprano, hay un vínculo con la epigenética. Yo soy de la idea de que en México si uno viera un poco más a mediano o largo plazo estaríamos pensando en la creación de un instituto o centro de epigenética que fuera multidisciplinario”.

Preparar recursos de alto nivel

El investigador universitario reconoce que la falta de recursos para hacer ciencia en México debe inspirar nuevas formas de trabajo. Frente a este panorama, la estrategia que se han planteado en su laboratorio es concentrarse en lo que él llama pequeños nichos, es decir, buscar temas muy puntuales y explotarlos desde un punto de vista más mecanístico.

“Hacemos pequeñas preguntas, pero muy finas en comparación con los estudios masivos a escala de genomas completos, que requiere de una gran infraestructura pero sobre todo de dinero. No estoy en contra de eso y lo hacemos, pero en colaboraciones con grupos en el extranjero. Siempre les recuerdo a los estudiantes que la legislación universitaria dice que tenemos que preparar recursos humanos de alto nivel y como consecuencia de eso viene la investigación científica. Es decir, yo no hago ciencia para mí, la ciencia se deriva de preparar estudiantes de alta calidad que después realizan estancias post-doctorales en los mejores laboratorio del mundo, esa es nuestra estrategia”.

“Pienso que en un país como el nuestro, en el que no sobran los recursos, hay que ser eficientes en recursos, en presentaciones, en redacción, es decir en todo”.

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