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México entra tarde a la era espacial: Javier Mendieta Jiménez

El director de la Agencia Espacial Mexicana, Javier Mendieta. Diseño: Bárbara Castrejón Gómez.

05-12-2012

Por Naix’ieli Castillo García, DGDC-UNAM




 La investigación espacial, en su origen, hace 50 años, tuvo principalmente propósitos de defensa y posicionamiento estratégico y militar. Para Francisco Mendieta Jiménez, director de la Agencia Espacial Mexicana (AEM), el conocimiento del Espacio puede también tener aplicaciones civiles como el estudio del medio ambiente, la prevención o atención de desastres naturales. De acuerdo con sus predicciones, la industria aeroespacial  en los próximos 10 años podría proporcionar 120 mil empleos de calidad para los mexicanos.

Francisco Mendieta Jiménez, ha colaborado en proyectos de investigación espacial en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Durante el periodo que laboró en el Instituto de Investigaciones Eléctricas, formó un grupo de trabajo e inició un laboratorio especializado, también llevó a cabo proyectos en comunicaciones e instrumentación por fibras ópticas.

El científico, quien fuera director del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, realizó sus estudios de licenciatura en la Facultad de Ingeniería de la UNAM y su maestría y doctorado en la Escuela Nacional Superior de Telecomunicaciones en Francia.

Entre sus intereses científicos se encuentra el estudio de comunicaciones ópticas y el establecimiento de redes de telecomunicaciones, así como, la formación de recursos humanos en el campo aeroespacial.

En el proyecto Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación, el director de la AEM, participa coordinando el tema de Investigación Espacial. El reto que ha propuesto a la sociedad mexicana es el desarrollo de una industria aeroespacial competitiva, y con resultados de interés para la colectividad.

Investigación espacial enfocada a la atención de desastres

“México ingresa tarde a la era espacial”, aseguró el especialista en telecomunicaciones en entrevista, por eso, dijo, es esencial seleccionar las líneas de investigación en las que el Estado va a invertir y en las cuales va a incentivar al sector privado para que desarrolle innovaciones.

Un área de oportunidad es la atención de desastres. Nuestro país es muy vulnerable a estos eventos, ya sean ocasionados por fenómenos naturales o por actividades humanas. En el territorio mexicano ocurren huracanes, terremotos, deslizamientos de tierra, tsunamis, incendios forestales y sequías, entre otros fenómenos, que podrían acentuarse en los próximos años a causa del cambio climático global.

Frente a esta necesidad social de hacer frente a los problemas ocasionados por fenómenos naturales, la investigación espacial es un gran habilitador de soluciones, desde el punto de vista predictivo y también en la atención post-evento, señaló.

En primer lugar, permite observar con una perspectiva global. Se puede visualizar una gran extensión de territorio ampliamente desde un sólo lugar.

Otra de sus capacidades es comunicar. Gracias a instrumentos colocados fuera de la Tierra, se pueden establecer comunicaciones de emergencia. En el caso de un desastre se puede acceder a bases de datos, por ejemplo, mapas o información geográfica que permitirían saber cómo se está desarrollando un evento.

Otra aportación del conocimiento espacial es la localización. Esta posibilidad es resultado de las tecnologías más recientes, como la evolución de los sistemas GPS. La localización abarca desde las aplicaciones militares hasta los sistemas civiles que actualmente se están extendiendo.

Observar, comunicar y localizar, las tres capacidades conjugadas con una estrategia para atender los efectos de un desastre, nos darían una gran ventaja, esa es una de las razones por las que impulsar la investigación aeroespacial es muy rentable y benéfico para la sociedad mexicana, destacó Javier Mendieta.

Qué tecnología desarrollar

En todo el mundo existen satélites meteorológicos que observan la tierra sólida, los océanos y la atmósfera con diferentes sensores, en diferentes órbitas y a distintas frecuencias. Esta información, la comunidad científica ya la usa aunque tiene que pagar por ella.

Los datos provenientes de estos satélites, se utilizan en estudios de agricultura, ordenamiento urbano, de mares y costas, selvas, desertificación, así como para el desarrollo turístico, entre otras aplicaciones.

Sin embargo, explicó el director de la Agencia Espacial Mexicana, para la atención de desastres se requiere desarrollar tecnología muy particular y específica, que permita una respuesta inmediata. Por ejemplo, habría que desarrollar sistemas que tengan una frecuencia de revisita muy rápida, es decir que los satélites no tarden diez o quince días en pasar por el mismo lugar, como algunos satélites estándar.

También es importante instalar estaciones meteorológicas terrestres y sistemas de observación en aviones para correlacionar sus datos con los captados por los satélites.

Unir ciencia aeroespacial y desarrollo industrial

En opinión del científico, la investigación espacial  un área donde se conjuga la ciencia, la tecnología, el negocio y las aplicaciones. México tiene una base instalada de capital humano excelente, tanto en el sector público cómo en el sector privado.

Esta capacidad incluye personal capaz de procesar información de los satélites, hacer sistemas de información geográfica, expertos en telecomunicaciones, tanto fijas cómo móviles, además de astrónomos, astrofísicos, meteorólogos y climatólogos, enumeró.

Lo que falta, subrayó, es la clave del éxito en otros países, que son las acciones concertadas entre los académicos, los industriales y el gobierno. En la investigación aeroespacial, esto es fundamental, por la magnitud de los retos y la complejidad de la tecnología.

En este sentido, Francisco Mendieta Jiménez señaló que el reto de la Agencia Espacial Mexicana, que él dirige, por un lado, es aglutinar los proyectos de la academia para llamar la atención de la industria y que los científicos se interesen por los problemas de la industria mientras que el Estado estimula esta relación.

El futuro en México

En los últimos 10 años empezó a crecer y prosperar en México la industria aeronaútica. Hoy existen cerca de 270 empresas, las cuales hacen partes de avión, turbinas, trenes de aterrizaje, fuselajes e interiores de aviones. Algunas de estas compañías ya cuentan con laboratorios de investigación aplicada y hacen trabajos de diseño,  pruebas y caracterización de materiales.

Esta industria derivada de la investigación espacial, se encuentra instalada en 17 estados de la República y provee 35 mil empleos de alto nivel. El doctor Mendieta Jiménez espera que en diez años con la creación de la Agencia Espacial Mexicana, lleguen a más de 120 mil.

En el futuro cercano, asegura, en México se construirán propulsores, satélites, y sistemas científicos para la observación de la tierra y del cosmos. El mercado es muy amplio, especialmente para el desarrollo de nuevos satélites, tecnologías de la información, seguridad en las comunicaciones y aplicaciones para la evolución del GPS.

También hay oportunidades en el área de transporte espacial y en el sector de defensa, no tanto enfocado a cuestiones bélicas, sino a aspectos de seguridad relacionada con el combate al terrorismo y con el tráfico de sustancias ilícitas. Todo esto requerirá de una educación científica más avanzada y robusta para los trabajadores, ingenieros, técnicos, desarrolladores y diseñadores, adelantó.

En México ya existe conocimiento en investigación aeroespacial, pero el reto es convertirlo en dinero, transferirlo a empresas innovadoras que generen empleos.

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