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El “Triángulo Sagrado”, riqueza geológica, biológica y cultural

Es proyecto a convertirse en geoparque mundial de la UNESCO.

28-09-2020

Por Laura García J., Ciencia-UNAM-DGDC

Era el año de 2018, cuando el doctor Gerardo J. Aguirre Díaz, investigador del Centro de Geociencias (CGeo), unidad Juriquilla, Querétaro de la UNAM, comenzó a coordinar el Proyecto Peña de Bernal y el Triángulo Sagrado de Querétaro, para impulsar que esta zona fuera parte de la Red Global de Geoparques de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Esta idea surgó desde el 2012 como un proyecto de geoturismo; finalmente trascendió a convertirse en un proyecto geoparque UNESCO.

Aunque a nivel mundial existen más de 140 geoparques, Latinoamérica solo cuenta con nueve, de los cuales, a la fecha, solo dos son mexicanos: el geoparque Comarca Minera, ubicado en el estado de Hidalgo, y el Geoparque Mixteca Alta de Oaxaca.

Los impulsores del proyecto Peña de Bernal y el Triángulo Sagrado de Querétaro, esperan que este geoparque sea el tercero de México con el reconocimiento de la UNESCO.

  • Los primeros geoparques mundiales de la UNESCO surgieron en el año 2000, bajo la premisa de ser áreas geográficas unificadas en las que se gestionan sitios y paisajes de importancia geológica internacional, administrados bajo los conceptos holísticos de protección, educación y desarrollo sostenible.

Riqueza geológica de la zona

Inicialmente, el Proyecto Peña de Bernal y el Triángulo Sagrado de Querétaro buscaba usar como emblema la Peña de Bernal, que en 2009 fue nombrada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y que es lo más conocido en términos de patrimonio geológico de la zona.

“Tras una charla con especialistas de la UNESCO, y ya que el geoparque se extiende más allá de los limites de Peña de Bernal, se cambió el título al de Triángulo Sagrado, nombre relacionado a la cosmovisión Otomí-Chichimeca de la zona y que geológicamente incluye a tres montañas representativas del Estado de Querétaro: la Peña de Bernal, el cerro El Zamorano y el cerro El Frontón”, comenta el especialista en vulcanología.

Estas tres montañas se encuentran en el corazón del geoparque, y cuentan con una rica historia geológica.

El Frontón es una montaña cerca de San Pablo Tolimán que geológicamente corresponde a un pliegue formado por sedimentos de origen marino del Triásico-Jurásico, con rocas de hasta 244 millones de años, plegadas tras una orogenia, un proceso geológico que sucedió hace 80 a 60 millones de años.

En su cumbre hay un domo volcánico tipo colada, originado por la erupción de lavas viscosas que tras salir formó una meseta en la cima hace unos 10 u 8 millones de años.

El cerro El Zamorano es un volcán extinto que se formó hace unos 10 a 11 millones de años sobre una base compuesta de ignimbritas de aproximadamente 30 millones de años, que son rocas volcánicas popularmente conocida como “piedra cantera. En su amplio cráter tiene un domo de lava tipo espina que con 3, 280 metros sobre el nivel del mar lo convierte en la montaña de mayor elevación del Estado de Querétaro.

Peña de Bernal es un monolito sobresaliente que se formó hace 8.7 millones de años como una masa de lava muy viscosa, casi sólida, que se incrustó entre rocas preexistentes de origen marino de edades entre los 100 y los 150 millones de años. Peña de Bernal es un domo volcánico tipo espina muy alto, compuesto de lavas similares a las de los domos en las cumbres de El Zamorano y El Frontón.

El Proyecto Geoparque Mundial UNESCO Triangulo Sagrado incluye a nueve municipios; cubre un área de 5 333 km2 


Dentro de esos 9 municipios hay establecidos 53 geositios, o sitios de interés, como los domos con ópalo de Tequisquiapan, las estructuras plegadas de la Sierra Gorda queretana, las cavernas de Los Herrera, la cantera Escolásticas, y el Parque Nacional El Cimatario.

Riqueza cultural

El candidato a geoparque mundial de la UNESCO, también cuenta con una vasta riqueza cultural que alberga zonas arqueológicas como Ranas y Toluquilla, que data de finales del periodo Clásico temprano, entre los años 200 y 600 d.C donde se encuentran varios conjuntos de templos y canchas de juego de pelota.

También posee diferentes pueblos mágicos como el de Bernal donde se encuentran diversas construcciones coloniales como el Castillo, una construcción del siglo XVII la Capilla de la Santa Cruz, edificada en el siglo XVIII y el Templo de San Sebastián Mártir, que data de los años 1700 y 1725.

En varias regiones de la zona, además prevalecen la lengua otomí y diferentes tradiciones y festividades donde es palpable el sincretismo cultural de los pueblos otomí-chichimeca y el cristianismo.

Lo fundamental: el trabajo de las comunidades

Una de las metas principales de un geoparque mundial de la UNESCO es involucrar a la población local, en un enfoque de abajo hacia arriba, promoviendo desde “las raíces” el empoderamiento de los pobladores y una visión orientada hacia la conservación y el uso sostenible de los recursos, comenta el experto.

Esta estrategia busca a través de la educación en todos los grupos etarios, brindarles información que les permita conocer, apreciar y apropiarse del lugar que habitan desde diversas áreas científicas como biología, geología, antropología, y astronomía, enriqueciendo y fortaleciendo su cosmovisión originaria con nuevos enfoques.

Ellos, los habitantes locales, son los responsables de otorgar diversos servicios dentro del geoparque, como por ejemplo guías turísticos, y elaboración y venta de productos artesanales.

De esta manera, la misma comunidad se empodera de su región, da un mayor valor a su cultura y trabajan en el reconocimiento, la preservación y la difusión de sus raíces locales, las lenguas indígenas y las tradiciones de la región, a fin de convertirlas en un atractivo turístico y fomentar un desarrollo económico sustentable.

“Uno de los temas es la geoconservación, que implica la protección de las áreas naturales, incluyendo la biodiversidad, e involucra la vigilancia, la educación y la concientización de quienes habitan en la zona y de los visitantes que van allí”,

Actualmente el Triangulo Sagrado se encuentra en la Red de Geoparques Latinoamericana y del Caribe por ser la región que le corresponde en la Red Mundial de Geoparques UNESCO.

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