07-08-2024
Por María Luisa Santillán, Ciencia UNAM-DGDC
La historia de los Juegos Olímpicos de la época moderna empezó a finales del siglo XIX. El barón francés Pierre de Coubertin (1863-1937) fue quien promovió las bases del olimpismo, a partir de los juegos que se llevaban a cabo en el Olimpo en honor al dios Zeus y los ideales de las justas olímpicas de la Grecia antigua.
“El barón retoma el ideal homérico de qué es lo que debe de representar cada atleta. Para él las características homéricas eran demostrar la virtud a través de la felicidad, con prudencia, con coraje, con sabiduría y con ser una persona justa”, refiere la maestra Nicktell Solsona, profesora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Otra peculiaridad con la que se empezó a forjar esta idea del atleta olímpico era la de obtener el triunfo gracias al esfuerzo y enorgullecer a tu comunidad, valores que permanecen hasta la actualidad.
“El deporte nos da esta honorabilidad que perpetuaba en los griegos, ser honorables, ser gloriosos, esa era la belleza heroica que veía Homero y que redactaba en cada uno de sus poemas y escritos”.
Otro aspecto que también ha permeado desde las épocas helénicas es la figura y fortaleza que debe tener un atleta, lo que se aprecia en sus esculturas o en pinturas halladas en vasijas.
La doctora Solsona explica que esta idea también se ha relacionado con el dios griego Atlas, de donde proviene la palabra atleta. Atlas es el encargado de cargar la bóveda celeste en sus hombros por toda la eternidad, castigo impuesto por Zeus. Por ello, la fuerza sobrehumana que tiene este dios también la debe de tener un atleta.
Aunque los ideales helénicos forjaron las bases de los Juegos Olímpicos, es un hecho que han cambiado de acuerdo con el momento histórico. Por ejemplo, el avance de la ciencia y la tecnología también ha estado presente en las técnicas de cada deportista o el material de sus aparatos, además, aparecieron las instituciones deportivas y el uso de patrocinadores.
La maestra señala que la presencia de patrocinadores hace que el juego olímpico cambie, pues en la actualidad también existen premios económicos para el deportista, tanto por parte de su país como del propio patrocinador.
Además, hoy también se priorizan aspectos como perfeccionar cada vez más el rendimiento humano. Por ello, cada cuatro años no es imposible ver a algún atleta más veloz, más resistente, que rompe récords y logra hazañas que se no lograban hace décadas.
Tal es caso del velocista Usain Bolt, el nadador Michael Phelps o la gimnasta Simone Biles, a quienes el deporte hoy en día también les permite convertirse en sus propias marcas y ser considerados ídolos.
“Al final todos estos hombres y mujeres logran consagrarse. En el fondo seguimos viendo mitos y leyendas de personas que buscan perpetuarse a través de su esfuerzo físico y de su rendimiento”.
El deporte actual tiene otras cualidades. Mientras en la antigua Grecia el premio para los atletas consistía en alcanzar la gloria, la fama e incluso la inmortalidad histórica, en la construcción del deportista actual también sobresalen aspectos relacionados con el rendimiento físico, la mercadotecnia y la política deportiva.
“Actualmente, tenemos el nacionalismo, la mercadotecnia, los patrocinadores y también ese ideal de ser la persona más fuerte y la más poderosa económicamente hablando,; hay muchas revistas que nos hablan de quiénes son los atletas más poderosos del mundo y cuánto dinero ganan al año”, concluyó la maestra Solsona, durante la conferencia virtual Superhéroes, diosas y superhumanos. La construcción del deportista actual.
París 2024 ¿Medalla de Oro a la igualdad de género?
Checa la construcción social del riesgo en la ciudad de México!
Adiós a 2024. Lo relevante del año