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Home office, una opción laboral antes y después del coronavirus

La pandemia obligó a muchas empresas a implementar esta forma de trabajo para continuar operando.

08-07-2020

Por Laura García J., Ciencia UNAM-DGDC

El home office, también conocido en México como teletrabajo, es una modalidad laboral en la que los trabajadores pueden realizar sus actividades profesionales vía remota, sin tener que presentarse físicamente en las instalaciones de la empresa.

Aunque esta forma laboral lleva años en funcionamiento, gracias a la expansión del uso del internet, al desarrollo de diferentes herramientas digitales y a la posibilidad de que algunas profesiones pueden realizarse desde el hogar, la pandemia por la COVID-19 llevó a que más empresas e instituciones lo implementen para continuar sus actividades durante la emergencia sanitaria.

  • En 2019, en México hubo una modificación al artículo 311 de la Ley Federal del Trabajo para que existiera una regulación en el teletrabajo.

Antes de la pandemia

El teletrabajo era usado por algunas empresas que tenían giros comerciales que les permitían el trabajo vía remota, además de ser una opción para eficientar costos y reducir salarios ya que algunas recurrían al outsourcing o tercerización para evitar el pago de prestaciones, aguinaldo o servicios médicos a los trabajadores, comenta la doctora Erika Villavicencio-Ayub, coordinadora de Psicología Organizacional de la Facultad de Psicología de la UNAM.

“Además de la parte normativa que incluye el esquema de contratación, las empresas buscaban ser muy cuidadosas en términos de seguridad informática para que no saliera ningún dato relevante de la organización”.

Al mismo tiempo, varias empresas invirtieron en tecnología y capacitación de sus colaboradores para que el home office fuera efectivo.

Sin embargo, debido a que algunos colaboradores solo estaban contratados por proyecto o por horas, tenían la oportunidad de realizar otros trabajos, lo que podía derivar en la falta de un vínculo, lealtad y compromiso con los objetivos de la empresa.

En otros casos, trabajadores que sí contaban con un contrato permanente con la empresa, pero que consideraban que no tenían oportunidad de crecimiento o no tenían una relación laboral sana, también optaban por esta forma de trabajo para continuar con otras  actividades.

¿Eso lo convertía en una opción laboral poco viable? No, se había detectado que ayudaba a mitigar algunos factores de riesgo psicosocial asociados a la actividad laboral como el estrés, la inseguridad en el transporte, los ambientes tóxicos laborales entre colaboradores y que podían afectar la salud física y mental, reducía gastos de la empresa y del trabajador, y al disminuir el uso de transporte se reducía el impacto ambiental.

Frente al COVID-19

Al igual que otros sectores como la educación, el entretenimiento, la salud, las compras y la movilidad, el empleo presencial tuvo que adaptarse ante los requerimientos sanitarios frente a la pandemia de la COVID-19.

El cierre temporal de empresas cuyos giros comerciales no eran esenciales, obligó a que algunas recurrieran al teletrabajo para continuar sus operaciones.

La doctora Villavicencio-Ayub comenta que las empresas y los trabajadores que tuvieron que implementar el teletrabajo, se enfrentaron a una situación atípica donde no solo tenían que tener una rápida transición a una nueva modalidad de trabajo, sino que esta debía realizarse en un contexto donde además había una emergencia sanitaria a nivel mundial, confinamiento y diferentes problemáticas relacionadas con la salud, la economía y el entorno familiar.

“Si una persona tenía problemas previos en su salud mental,  pudo tener mayores dificultades para adaptarse y padecerlo más.  También sufrieron mayores afectaciones  quienes carecen del apoyo profesional de un experto que le brinde contención”.

Diferentes factores como la edad y la poca familiaridad con la tecnología, también pudieron ocasionar al inicio confusión y estrés.

Por el contrario, el proceso de adaptación es mejor si aplicas diferentes  estrategias que van desde diseñar y adaptar el espacio de trabajo para facilitar la concentración hasta mantener una rutina donde se favorezca la repetición.


 

¿Qué debemos cambiar?

Al igual que muchas actividades presenciales que han tenido que continuarse haciendo vía remota, el teletrabajo requiere diferentes cambios para funcionar.

 Capacitación, transición y apropiación tecnológica. Que los trabajadores cuenten con preparación en el uso de herramientas digitales, garantizar que cuenten con dispositivos de cómputo o móviles, una buena conexión a internet y plataformas digitales para realizar sus actividades.

Cultura laboral sana. Donde los colaboradores formen equipo donde puedan trabajar y lograr los objetivos.  Este entrenamiento facilitará el desarrollo del autocontrol de los empleados para cumplir sus labores.

Liderazgo. Los líderes deben fomentar una comunicación clara, transparente, con el fin de que todos sigan sus funciones desde casa.

Mantener comunicación con los trabajadores. En tiempos de una pandemia es necesario una comunicación constante acerca del curso de la emergencia sanitaria y el plan de preparación pospandemia.

Hacia la Nueva Normalidad 

La transición hacia la nueva normalidad pondrá a prueba nuestras capacidades de adaptación y de resiliencia, comenta la especialista. Muchas empresas han visto positivamente la implementación del home office, pues además de reducir costos operativos como renta, mejoraron su productividad y la satisfacción laboral de los trabajadores.

Además, ante los lineamientos que deben incorporar para garantizar la salud de los empleados, las empresas tendrán que invertir en esas medidas que incluyen la adecuación de los espacios, la disposición de mamparas, equipos de saneamiento y limpieza continua, lo cual, no garantiza que fuera de las instalaciones, los trabajadores no puedan contraer la enfermedad, lo que hace más factible implementar el home office.

Por otra parte, de acuerdo a una investigación en curso que se encuentra desarrollando la especialista en México y en Colombia, se ha identificado que tras una transición caótica inicial, muchos colaboradores se han adaptado con éxito, pues además de mantener un ingreso económico en una situación donde a nivel mundial aumentó el desempleo, tuvieron la oportunidad de reorganizarse, convivir con su familia y sentirse menos expuestos a la delincuencia.

Aunque advierte que en este escenario tecnológico también se mencionan algunas problemáticas como el tecnoestrés y la tecnofatiga.

 


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