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“No hay escasez de agua”: José Joel Carrillo Rivera

El agua subterránea constituye el 99% del líquido que utilizamos. Imagen: Erika López.

19-06-2015

Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM

“El agua no es escasa, esto es un esquema subjetivo. En México lo que es escaso es el interés en el agua subterránea, pues el gobierno federal no está interesado en que haya elementos profesionales que permitan conocer más de este tipo de agua”, afirmó el doctor José Joel Carrillo Rivera, del Instituto de Geografía de la UNAM.

A pesar de  la importancia de estudiar el agua subterránea, mucha gente no sabe que existe o qué es, aunque sea la fuente que utilizamos para consumo diario. Asimismo, lo que conocemos como agua superficial (que está en ríos, lagos, vegetación, etcétera) se produce por escurrimientos y es una manifestación del agua subterránea.

Así, 99% del agua que utilizamos es subterránea y sólo uno por ciento es superficial. Por lo tanto, la mayor parte del agua contenida en los ríos, mares, lagos y humedales es agua subterránea que está aflorando y que nosotros conocemos como agua superficial.

El investigador aclaró que tanto el agua subterránea (en el subsuelo) y la superficial (en el exterior) no se encuentran cada una de forma estática, sino que ambas se están moviendo y mantienen flujos que les permiten interactuar en algún momento. Es decir, están en movimiento en todo el planeta.

Puntualizó que es fundamental estudiar el agua subterránea desde una perspectiva de los sistemas de flujo, de los cuales existen tres: locales, intermedios y los históricos. Éstos dependen del recorrido del agua, la profundidad a la que se infiltró y el tiempo que estuvo en el subsuelo.

Los primeros están integrados por el agua que ha recorrido trayectos cortos, es agua de excelente calidad que podemos usar para tomar; sin embargo, es el tipo de agua más vulnerable, ya que si no llueve, no hay suficiente. Los flujos intermedios están integrados por agua con un mayor recorrido. Por último, los históricos llegan a tener trayectos muy largos, es decir, desde que se infiltra el agua hasta que sale pueden pasar miles de años.

Estudiar estos flujos permite conocer otros problemas relacionados con el agua como el cambio climático o la contaminación de ésta, la cual puede generar problemas de salud en la población.

El doctor Carrillo enfatizó: “El problema del mundo no es de escasez de agua, es de falta de manejo”.

Conocer el origen del agua

El primer acercamiento del doctor Carrillo Rivera con este tipo de agua fue mientras estudiaba la maestría con especialidad en agua subterránea en la Universidad de Londres. Como ingeniero geólogo, egresado del Instituto Politécnico Nacional, fue el primero que se graduó en esta área.

Trabajó por un tiempo en Australia, a su regreso a México  laboró en la Comisión Federal de Electricidad para después incorporarse al Instituto de Geofísica, donde colaboró alrededor de una década por invitación del doctor Ismael Herrera. Posteriormente, hizo el doctorado en Hidrogeología en la Universidad de Londres.

A su salida del Instituto de Geofísica trabajó en el Congreso de la Unión, en la 57 legislatura apoyando a la Comisión de Recursos Hidráulicos. En el 2000 llegó al Instituto de Geografía de la UNAM como profesor invitado y desde ese momento se incorporó al grupo de investigadores de dicha institución.

La experiencia en agua subterránea del doctor Joel Carrillo ha trascendido más allá de nuestro país. Ha sido partícipe de investigaciones en este tema en Latinoamérica y Europa.

“En Latinoamérica es un problema porque no hay una visión clara de cómo mejorar este problema del abasto del agua subterránea, incluso, cómo hacer que éste sea más eficiente”.

Asimismo, comentó que por lo general, se prioriza el hecho de que es más importante preocuparse por las zonas de recarga e incluso se realizan balances de cuánta agua se infiltra, sin embargo, no se sabe para dónde va esa agua y en dónde fue la recarga.

Por lo tanto, el universitario explicó que es necesario realizar estudios de isotopía del agua para conocer cuál fue su origen e identificar por qué tipo de rocas pasó o a qué altura se infiltró. De esta manera, conocer los flujos de agua subterránea redundaría en un mayor entendimiento de la dinámica del agua, su extracción y su manejo, al respecto finalizó “no puedes decir que hay escasez de agua, si 99% de ésta no la estás incorporando”.

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