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Basura electrónica, fuera de control

México es el segundo productor de basura electrónica en América Latina. Imagen: Jareni Ayala.

01-08-2014

Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM



A finales del siglo XX despuntó el consumo de equipos electrónicos en México. Computadoras, televisores, videocámaras y teléfonos celulares han sido la tecnología de mayor consumo desde entonces.

Uno de los principales problemas de este consumismo es la generación de basura electrónica que en México no se recicla y cuyos desechos terminan en tiraderos a cielo abierto con graves repercusiones en el ambiente.

Se calcula que nuestro país genera cerca de 300 mil toneladas de basura electrónica cada año, cantidad que sería equivalente a llenar el Estadio Azteca con estos desechos cada dos años. En promedio, cada mexicano produce entre 3 y 5 kilos de este tipo de basura y después de Brasil, México es el segundo productor de estos desechos en América Latina.

“En México ha crecido el consumismo y el tiempo de vida de algunos aparatos como celulares o computadoras es muy corto. Además de que en el país no hay formas de incentivar a la población para que recicle”, expresó el maestro Heberto Ferreira Medina, del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la UNAM.

Recordó que en 2011, durante una reunión de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), de la cual México forma parte, se concluyó que la legislación para apoyar e incentivar el reciclaje en nuestro país era muy laxa, pues en Estados Unidos y Canadá ya se cuenta con incentivos del gobierno para poder reciclar los desechos electrónicos que generan.

Dicha Comisión es la responsable de atender las preocupaciones regionales relativas al medio ambiente, ayudar a prevenir posibles conflictos ambientales y comerciales, así como promover la aplicación efectiva de la legislación ambiental ente países.

Daños a la salud

El rostro del rezago mexicano en el control y manejo de los desechos, se manifiesta en que no se separan adecuadamente, un porcentaje bajo se recicla y no hay suficiente industria del reciclaje.

“Cuando los equipos electrónicos son desechados en basureros, existe el riesgo de que las sustancias tóxicas que contienen sean liberadas contaminando el medio ambiente. Se producen lixiviados, que es la combinación de basura, metales pesados y desechos orgánicos e inorgánicos, los cuales van permeando en nuestros mantos acuíferos y son contaminados con plomo y mercurio, entre otras sustancias nocivas”, explicó Ferreira Medina.

Estas problemáticas conllevan a que metales pesados –como cromo, plomo, mercurio, platino o arsénico– y plásticos retardantes de flama y bromuros (PBDEs, por sus siglas en inglés) que son parte de aparatos electrónicos, contaminen los mantos acuíferos.

Estos, en cantidades muy altas, provocan graves efectos en la salud como intoxicaciones agudas, daños neurológicos, daños en el tracto respiratorio, afecciones cardiovasculares, daño hepático y renal, osteoporosis y deformaciones en los huesos y cáncer.

El plástico de muchos equipos celulares es cubierto con PBDEs, es decir, plásticos especiales antiflama. María del Rocío Ramírez Jiménez, Leticia Yáñez Estrada y Jaqueline Calderón Hernández, investigadoras de la Universidad de San Luis Potosí, reportaron en 2012 que entre los problemas con este tipo de material es que son bioacumulables e incrementan su concentración en función del tiempo en un organismo expuesto.

También tienen alta solubilidad en lípidos acumulándose en tejidos adiposos, son resistentes a la degradación por procesos naturales y se transportan a grandes distancias.

“Esos PBDEs que van en los alimentos, los comemos y vamos aumentando su concentración y en algún momento el cuerpo humano va a tener afecciones, en forma natural eso no ocurría porque no había tanta presencia de ellos, pero ahora con nuestros desechos electrónicos el problema puede incrementarse”, señaló Ferreira Medina.

Desechar correctamente

Los tiraderos a cielo abierto, en donde se desecha mucha de la basura electrónica que se genera en México, son un fuerte contaminante, además se carece de una normatividad específica para hacer una disposición adecuada de estos.

A nivel mundial existe un fenómeno descrito por Greenpeace como dumping, a través del cual países desarrollados enviaban su basura electrónica a naciones en vías de desarrollo para que ahí fuera reciclada, pero en lugar hacerlo, la tiraban en medio del océano mientras era transportada en barcos (para ahorrar costos). Dicha situación ocurrió durante varios años y contaminó gravemente muchos hábitats en medio del mar.

“Se sabe de lugares altamente contaminados, por ejemplo, África, Asia, pero en México no estamos tan lejos. Lo que no queremos es que nuestros lagos estén llenos de basura electrónica”, mencionó el también profesor del Instituto Tecnológico de Morelia.

Destacó que en cuanto a basura electrónica en México, hay que marcar la inexistencia de de una normatividad gubernamental muy clara del destino de desechos electrónicos. Tampoco hay incentivos y apoyo por parte de los fabricantes para crear una cultura del reciclado, además  el consumidor no se responsabiliza por retornar los equipos electrónicos que ya no usa. Faltan campañas nacionales para reciclar y en las empresas, universidades y oficinas se tiende a acumular equipo inservible, ya que no tienen políticas de donación o desecho.

Advirtió que las empresas de reciclaje en México se concentran en la reutilización de papel, cartón, plásticos y metales, por lo que existen muy pocas para el manejo de electrónicos, además de que el problema más complejo es el costo de desensamblaje, distribución y la falta de mercado real para los productos que se reciclarán.

Dos de las principales empresas en nuestro país son Remsa, ubicada en el estado de Querétaro, y Ecorecikla, en Chihuahua.

“Estas empresas hacen muchos esfuerzos por promover un reciclado responsable y ante la falta de apoyo gubernamental se ven en grandes problemas económicos para hacer del reciclado una industria con valor social y rentable; se requieren de muchas iniciativas para mantenerse  y sensibilizar a la población”, mencionó Daniela Orozco, de Remsa.

En un esfuerzo conjunto entre el CIEco campus Morelia, el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) y la empresa Remsa, en el año 2012 se organizó un Reciclón UNAM, durante el cual –gracias a las gestiones y pláticas con el personal administrativo, académicos y estudiantes– se logró recaudar y enviar a reciclar más de 9 mil kilos de basura electrónica. “

Entre las principales recomendaciones que pueden seguirse en el hogar o la oficina para lograr una adecuada disposición de los desechos electrónicos se encuentran el no tirar a la basura celulares, tarjetas electrónicas, los CD, monitores, cables y los CPU, entre otros aparatos electrónicos.

Si es posible, almacenarlos en un lugar en donde no entren en contacto con agua, luz, viento, calor y llevarlos a un centro de reciclado. Cabe destacar que es importante tener un cuidado especial con las pilas que también deben desecharse en sitios específicos.

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