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Por los terrenos del ovario

La teoría de la inervación del ovario plantea una acción directa del sistema nervioso sobre este. Diseño: Bárbara Castrejón.

13-08-2013

Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM




La creencia de que ambos ovarios son iguales quedó atrás luego de varios años de investigaciones. Hoy se sabe que son entidades diferentes, tanto en sus capacidades como en su manera de regulación.

Asimismo, persiste la teoría de que al nacer la hembra de los mamíferos trae un número determinado de ovocitos, los cuales van perdiendo a lo largo de la vida. Esta idea, que marcó diversos trabajos de investigación, surgió a partir del estudio microscópico del ovario de animales recién nacidos y a diferentes edades, los cuales mostraron que durante toda su vida no había formación de nuevos ovocitos, que son las células que posteriormente se convertirán en óvulos

Aunque esta teoría aún es aceptada, el doctor Roberto Domínguez Casalá, jefe del Laboratorio de Biología de la Reproducción de la Facultad de Estudios Superiores  Zaragoza (FES) de la UNAM, comentó que actualmente un grupo de investigadores plantea que en realidad se siguen formando ovocitos, a través de un rearreglo celular que puede provenir de las células madre, las cuales llegarían por la sangre al ovario.

El investigador explicó que hoy se sabe que desde el punto de vista de regulación de la función de los ovarios, en el caso de las ratas, que son el modelo de estudio del doctor Domínguez Casalá, al comienzo de la etapa fetal y durante la primer semana de nacida, los ovarios dependen de una serie de información que no es hormonal, sino de algunos factores de origen nervioso que regulan el crecimiento de esos ovocitos.

Señaló que durante la vida fértil de los mamíferos, las funciones de los ovarios dependen, primordialmente, de las hormonas que secreta la hipófisis, entre ellas, la hormona estimulante del folículo y la hormona litunizante (FCH y LH, por sus siglas en inglés).

Estudios de inervación

De acuerdo con el doctor Domínguez Casalá, quien recibió en 2007 el Premio Universidad Nacional, las hormonas FCH y LH tienen una regulación que proviene de señales nerviosas. 

En el Laboratorio de Biología de la Reproducción, fundado en 1976, se ha trabajado con la teoría de la inervacióndel ovario, que consiste en que que hay una acción directa del sistema nervioso sobre este.

El doctor Domínguez Casalá comentó que esta idea de la inervación del ovario no fue muy bien recibida ni siquiera por sus compañeros de laboratorio; sin embargo,  actualmente existen alrededor de 20 laboratorios en el mundo interesados en el tema (en China, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Hungría, Estados Unidos, Japón y México, entre otros).

“Lo que al día de hoy podemos decir es que el ovario recibe información de por lo menos tres nervios, que son el nervio ovárico superior, el nervio del plexo ovárico y el nervio vago. Quizá reciba algún otro tipo de inervación, pero esta no sería directa sino por vía de sistemas multisinápticos."

Además, estos tres sistemas son los que modulan la reactividad del órgano a las señales hormonales que provienen de la hipófisis o de otros órganos; porque las funciones de los ovarios están reguladas también por las hormonas que secreta la tiroides, las adrenales y el tejido adiposo.

Estas señales nerviosas serían de dos tipos. Una de ellas llega al ovario y modula las reacciones de cada uno. Y al mismo tiempo el ovario envía señales de índole nervioso hacia el sistema nervioso central, específicamente hacia el hipotálamo por una vía multisináptica, es decir, que actúa sobre diferentes neuronas que están localizadas en la médula espinal, el bulbo raquídeo y terminan en el hipotálamo o en otras regiones, por ejemplo, de la corteza cerebral.

“Tendríamos ahí un sistema de comunicación de ida y vuelta, nosotros lo llamamos un sistema en el cual la periferia, en este caso el ovario, le dice al centro, que sería la hipófisis y el hipotálamo, necesito que me envíes en este momento tal tipo de señal y en tal cantidad, cuando antes la idea era que la parte central le enviaba a la periferia señales y luego estas regresaban”, comentó el doctor Domínguez Casalá.

Con las investigaciones sobre el funcionamiento del ovario, realizadas en todo el mundo y por el grupo de la FES Zaragoza, se reconoce que el ovario derecho y el izquierdo son entidades diferentes tanto en su capacidades como en su manera de regulación.

De esta manera, los resultados del equipo del doctor Domínguez Casalá son una aportación a la ciencia de la biología de la reproducción mundial y reconoció que entre mayor avance haya en la ciencia, serán mayores las preguntas que tendrán que replantearse para explicar y conocer con más precisión el funcionamiento de los ovarios.

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