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Dan primeros pasos para lograr emociones artificiales

Existen sistemas artificiales que imitan parcialmente algunas emociones humanas. Diseño: Jareni Ayala.

02-05-2013

Por Naix’ieli Castillo García, DGDC-UNAM




Las emociones y la conciencia se encuentran entre los aspectos más complejos de los seres humanos y hasta ahora, no hay ninguna máquina o sistema que los imite a la perfección.

Sin embargo, la complejidad del mundo emocional humano o animal no ha desanimado a los especialistas en sistemas computacionales y en inteligencia artificial, quienes buscan emularlo, aunque sea parcialmente, para transferir estas capacidades a robots y otras máquinas.

Este tipo sistemas artificiales que imitan parcialmente algunas emociones humanas ya están en desarrollo. El primer paso que los científicos han dado es integrar el trabajo de especialistas en sistemas con el de psicólogos, quienes conocen mejor las emociones.

El siguiente paso, ya con una teoría psicológica de trabajo, es tratar de esquematizar la forma en que se producen las emociones, con el objetivo de simular algunos aspectos de la conciencia humana y formalizarlos computacionalmente.

Un agente, que puede ser un humano o un software, percibe el mundo de manera constante y esta percepción está enlazada con sus emociones, esto implica distintos comportamientos; con esos elementos puede crearse una conciencia artificial.

El chimpancé como modelo

Traducir a fórmulas cómo se producen las emociones es más sencillo si se hace con chimpancés que con humanos, porque sus sociedades tienen reglas más sencillas, pero también hay jerarquías y una serie de actividades que se llevan a cabo para conseguir bienestar.

La maestra Marta Mora Torres, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, dio a conocer un trabajo en el que ella y otros científicos realizaron una formalización de emociones tomando como modelo la estructura cognoscitiva de emociones de un chimpancé.

La investigadora explicó que con inteligencia artificial se pueden representar agentes reactivos, es decir agentes que siguen a otros y reaccionan a sus movimientos. El agente es un “objeto” computacional que es conducido por intenciones internas y objetivos.

En el experimento, que dio a conocer la investigadora, el agente es un sistema de cómputo, situado en un entorno, capaz de llevar a cabo acciones flexibles para lograr los objetivos para los que fue diseñado.

Un agente computacional simula ser un chimpancé en su entorno; el ambiente se representa con todas las condiciones que pudiera haber en el entorno de un chimpancé. Algunos ejemplos son la presencia o la ausencia de comida, si hay un peligro de un enemigo que quiera atacar a la sociedad de chimpancés y el comportamiento autónomo de este agente chimpancé.

Su comportamiento autónomo son una red de conductas que se encuentran enlazadas por las acciones que se llevan a cabo para lograr los objetivos que tiene ese agente chimpancé, por ejemplo, querer subir de jerarquía o querer pelear con otro macho por comida.

Aunque sea artificial, el agente puede “planear” acciones para lograr ciertos objetivos, esto es gracias a que los programadores diseñan una conducta que permite presentar alternadamente distintos comportamientos.

El agente chimpancé va organizando sus acciones y sus comportamientos de acuerdo con sus objetivos y con las condiciones que se van generando en el entorno. Sus acciones se organizan externamente por el entorno e internamente por los objetivos del chimpancé y las acciones que requiere para alcanzarlos.

Algunas acciones, consisten en evaluar el entorno, asociarse para explorar, para recolectar,  para pelear, o huir porque ya no tiene cabida en esa sociedad.

Este tipo de formulaciones computacionales tienen muchas aplicaciones, una de ellas sería incluirlas en dispositivos tecnológicos que ayudan a las personas a organizar las tareas de su vida cotidiana.

Un automóvil ¿con miedo a chocar?

La especialista dijo que el desarrollo de este tipo de sistemas podría ser de ayuda en el desarrollo de terapias, en las que se colocan chips en el cerebro que  reemplazan funciones perdidas por alguna enfermedad. También serían de utilidad en las llamadas neuro prótesis donde un dispositivo electrónico hará funcionar un brazo o una pierna e incluso un implante coclear o una retina artificial.

Otra de las aplicaciones sería en el área médica, en la que sistemas o dispositivos  podrían llevar a cabo un análisis de estudios clínicos y se los transmitirían al médico para que él pueda automáticamente mandar una receta o especificaciones para la salud de un paciente.

La ingeniera, dijo que este tipo de formalizaciones también servirá para el desarrollo de un automóvil con conciencia y miedo. La conciencia y el miedo, dijo, simplemente consisten en percibir los peligros de la carretera, ya sea por ir a una velocidad alta, deficiente visibilidad, o condiciones de mucho tráfico, y al analizar todas estas variables generar acciones en el automóvil para disminuir la velocidad o subir la intensidad de la iluminación.

La especialista dio a conocer este trabajo durante su participación en el III Foro Internacional sobre Enseñanza Virtual y Ciberpsicología, llevado a cabo en la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicación de la UNAM.

El proyecto se desarrolló en el Departamento de Sistemas de la Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Azcapotzalco en colaboración con el Posgrado en Ciencia e Ingeniería de la Computación de la UNAM y el Laboratorio de Informática de la Universidad de Avignon, en Francia.  

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