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El duelo amoroso, más difícil de superar que el duelo por muerte

Infidelidad, la principal causa del rompimiento amoroso. Foto: Bárbara Castrejón Gómez.

10-09-2012

Por Miriam Maltos, DGDC-UNAM




Debido a la añoranza del reencuentro o a que la ex pareja se enamoró de alguien más, el duelo por rompimiento amoroso es más difícil de superar que la pérdida por muerte, indicó Rozzana Sánchez Aragón, investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, luego de explorar las reacciones de más de 800 personas después del adiós del ser amado.

A diferencia del duelo por muerte, que ha sido ampliamente estudiado por los psicólogos, se carece de investigación seria sobre el duelo por rompimiento amoroso. Por este motivo, Sánchez Aragón y su grupo de trabajo desarrollaron la Evaluación Tridimensional de Duelo por Rompimiento Amoroso (ETDRA), instrumento con el que identificaron las diferentes etapas de este proceso y sus manifestaciones a partir del motivo del término de la relación.

La investigadora, quien ha realizado estudios acerca del amor y las fases de la pasión, trabajó una muestra de 833 personas, 396 mujeres y 437 hombres, mayores de 17 años, cuya relación había durado desde 6 meses hasta más de 20 años.  

Los participantes debían contestar preguntas abiertas sobre las diversas reacciones que presentaron durante las seis etapas retomadas del duelo por muerte: la negación, la ira, la depresión, la negociación, la seudoaceptación y la aceptación; con base en las respuestas obtenidas, Sánchez Aragón y colaboradores generaron una escala que indicó 45 emociones, 145 pensamientos y 148 tipos de conductas que se generan a partir de la pérdida del ser amado.

La doctora en psicología resaltó que las conductas más frecuentes son: adaptación, reacciones hostiles, depresión, desorganización de sí mismo y cambios en sus patrones de alimentación. En cuanto a los pensamientos predominó el anhelo, la negación, la esperanza, la suspicacia y la reorganización; mientras que las emociones más comunes son la frustración, la decepción, la impotencia y el alivio.

La académica añadió que con base en estos factores emocionales, conductuales y de pensamiento, ubicó las diversas etapas que se presentan durante el duelo amoroso:

Negociación: indica un lapso en el que se hace presente el anhelo, la negación y la búsqueda de una solución para poder regresar con la pareja.

Hostilidad: etapa en la que el individuo se muestra agresivo, desorganizado y decaído emocionalmente al no recibir una solución optima para continuar con la relación.

Desesperanza: en esta fase se expresa el pesimismo, la decepción y la depresión.

Seudoaceptación: caracterizada por la expresión de hostilidad hacia la ex pareja, intentos de reorganización y de aceptación del rompimiento, y la búsqueda de reconocimiento del por qué no se ha podido establecer una negociación exitosa.

Amor y muerte

Rozzana Sánchez Aragón concluyó que las etapas del duelo amoroso tienen similitudes a las observadas en el duelo por muerte, ya que los individuos presentan en ambas situaciones ira, negación, depresión y seudoaceptación.

También observó que los individuos manejan de manera diferente su duelo, dependiendo de la situación que llevó a término la relación de pareja. De acuerdo con el estudio, la infidelidad fue la principal causa del rompimiento. Quienes terminaron su relación por este motivo tienden a la seudoaceptación, el desaliento, y dejan de lado la negociación. Esto indica que cada condición define el proceso de duelo que vivirá una persona.

Hacia la obsesión

Uno de los aspectos que salió a la luz en esta investigación, y que la psicóloga de la UNAM ha abordado en diversas investigaciones, fue la pasión romántica y la adicción al amor, es decir, que si en la pareja una de las dos partes está fuertemente vinculada en lo emocional o en lo físico a la otra persona, le será mucho más difícil sobrellevar un duelo.

La pérdida por muerte enfrenta el individuo a un final definitivo, sin las expectativas del nuevo comienzo que a menudo acompañan al proceso por rompimiento amoroso y que conducen a prolongar el duelo.

La académica universitaria destacó la necesidad de vivir ciertos procesos, pues la experiencia de enfrentar un duelo amoroso puede ser una lección de vida para las personas, aunque duela.

   

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