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Coronavirus. Familia, médicos y enfermos ¿cómo enfrentamos la muerte?

Entrevista con Asunción Álvarez del Río

29-06-2020

Por Isabel Pérez, Ciencia UNAM-DGDC

La muerte es parte de la vida. Gabriel García Márquez decía que lo único malo de la muerte es que es para siempre. Y en efecto, cuando sucede no hay retorno.

María Asunción Álvarez del Río, profesora e investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, ha dedicado gran parte de su vida profesional al estudio de este evento irreversible y su entorno: el enfermo, la familia y el personal de salud ante la muerte. Ciencia UNAM conversó con la investigadora. 


¿Qué es la muerte? 

Desde niños nos damos cuenta de la existencia de la muerte. En edades tempranas descubrimos que es algo irreversible. En algún momento de la vida asumimos que todos moriremos, pero vivimos en una sociedad que niega este hecho, como la mayoría de las sociedades occidentales.  

No existe un lugar en el que se pueda reflexionar sobre ella y cómo cada quien la asume es muy variable, ya que es algo que difícilmente podemos compartir con otros. Es algo que se acepta de manera personal. 

Es muy importante que cada quien admita que vamos a morir, pero además sin saber cómo ni cuándo; que será irreversible y que todas las personas que forman parte de nuestra vida también morirán. 

Deberíamos poder asumir este hecho para poder vivir en paz y tranquilidad, y de esta manera no tratar de negar y olvidar ese acontecimiento. 

Innegablemente, la muerte es triste, ya que implica una separación definitiva de ese ser que queremos; resulta angustiante pensar en esa separación. Pero lo que más causa que nos cueste trabajo hablar de la muerte y que no encontremos una respuesta que nos dé tranquilidad, es el no poder hablar sobre la muerte porque no encontramos interlocutores para hacerlo;  socialmente se evita el tema.

Cuando alguien se sabe enfermo o incluso desahuciado ¿Cómo prepararse para el momento final? 

En ese sentido, es muy importante que la persona sepa que va a morir, aunque la gente a su alrededor por lo general trata de evitarlo, con la intención de protegerlo. Pero esta acción resulta muy cuestionable, pues no se le permite a la persona enferma tomar las últimas decisiones sobre lo que le queda de vida.  

Entonces, ¿cómo debe prepararse? Quien previamente sabe que va a morir debe, en la medida de lo posible, prepararse para ello, ya que si su enfermedad ya no tiene solución debería tener la libertad de elegir qué tratamiento quiere o no quiere y decidir, dentro de lo posible, cómo vivir la última etapa de su vida: dónde, con quién, haciendo qué. 

En situaciones como la actual, en la que México y el mundo atraviesan por una pandemia y un gran número de enfermos mueren sin compañía alguna en los hospitales ¿cómo viven los enfermos, el personal de salud y la familia estos episodios? 

Quienes llegan al hospital por contraer COVID-19 deben estar conscientes de que existe la posibilidad, por diversas circunstancias, de que no regresen a su casa con su familia. Por lo tanto, lo idóneo sería despedirse y hablar con sus seres queridos sobre lo que desean que se haga si es que no regresan.  

Si su salud se agrava estando hospitalizados, se busca la forma y los medios como la tecnología, para que los médicos o enfermeras los ayuden a tener una conversación con su familia; esto con la intención de que en los últimos momentos no se sientan solos y de alguna manera, se vayan tranquilos. 

El poder despedirse tiene un gran significado tanto para el enfermo como para la familia, porque les proporciona a quienes se quedan, las herramientas necesarias para llevar el duelo con menos incertidumbre y dolor. 

¿Cuáles son los temores a los que se enfrenta un enfermo a punto de morir? 

Los temores más recurrentes entre los enfermos son morir con dolor y morir solos; sin embargo, ambas situaciones pueden evitarse. Por un lado, existen muchos paliativos para evitar el sufrimiento por dolor a un paciente en fase terminal, y por otro, en lo posible hay que acompañar a un paciente visiblemente afectado por la enfermedad que se prevé que está por morir para que no muera solo. 

¿Cómo actúan los médicos ante un enfermo que está en sus últimos momentos? 

La actitud del personal de la salud tiene mucho que ver con sus propias experiencias tanto personales como previas con otros pacientes. Hay médicos que están preparados para enfrentar la muerte,  hay otros que no. Estos últimos, incluso, llegan a afectarse emocionalmente por estas situaciones.  

Y es que la formación en ese sentido es escasa. En la Facultad de Medicina de la UNAM existen algunas materias optativas como el médico ante la muerte y Tanatología, donde se tratan estos temas para ayudar a los futuros médicos a ver la medicina desde una perspectiva más humana y sensible y a saber cómo afrontar las situaciones relacionadas con la muerte. 

¿Los médicos deben acostumbrarse a convivir con la muerte?  

Más que acostumbrarse deben saber convivir con ella y no temerle; sobre todo, identificar sus actitudes ante la muerte, reconocer cuando las situaciones les recuerden vivencias propias de alguien cercano o querido que pueda afectarlos emocional y psicológicamente para poder manejarlas. La palabra costumbre no debe ser entendida como que el personal de salud se ponga un caparazón duro y no sea sensible ante la muerte, sino como una forma de verla como algo natural. 

Y la familia ¿cuáles son las etapas por las que atraviesa luego de la muerte de un ser querido? 

Existen diversas propuestas al respecto. Una de ellas, en lo que coinciden todas, habla sobre la negación del hecho como una primera respuesta. En esta etapa, le cuesta trabajo aceptar a la familia que su ser querido ya no está; es una reacción defensiva para amortiguar el dolor mediante la negación. 

Otra etapa común es la rabia. Aquí nos preguntamos con coraje por qué se murió el ser al que queremos y no otra persona. Luego le sigue la etapa del duelo en la que sufrimos más por esa ausencia, pero también nos hacemos más conscientes de que nuestra pérdida es un hecho.  

Finalmente está la aceptación. En esta etapa comenzamos a resignarnos que nuestro ser querido ya no está; se debe asumir que la persona se ha convertido en un recuerdo y que ya no estará físicamente. 

Durante el duelo ¿cuándo es necesario acudir con un tanatólogo? 

El sentirse triste o deprimido después de la pérdida de un familiar, es totalmente natural y válido, entonces si es necesario expresar esa tristeza hay que hacerlo, para desahogarse y aminorar un poco el dolor que esa ausencia está causando. Otra forma de sentir menos tristeza es compartiendo el dolor y consolándose mutuamente. 

¿La forma de enfrentar la muerte de un familiar es distinta según la edad, es decir, si es niño, adolescente, adulto o una persona de la tercera edad? 

A los niños, por ejemplo, se les deben dar explicaciones claras sobre lo que está pasando y responder a todas sus preguntas hasta que no les queden dudas. No hay que ocultarles que alguien querido ha muerto, ya que de cualquier forma se darán cuenta que esa persona ya no está y sería más difícil para ellos asimilarlo. A los adolescentes hay que darles tiempo y herramientas emocionales para que lo procesen y lo asimilen. 

¿Existe alguna manera menos dolorosa de enfrentar la muerte de un familiar? 

Cuando se nos ha advertido que nuestro familiar va a morir, una forma menos dolorosa de procesar el suceso es aprovechando al máximo el tiempo con esa persona; decirle todo lo que sentimos por él o ella y hacerlo lo más feliz posible en tanto llega el inevitable momento.  

Este tipo de acciones dan mayor consuelo y mucha satisfacción, ya que antes de su partida fue posible expresarle todo el cariño y agradecimiento que le guardamos a esa persona especial. El poder despedirse concede alivio y consuelo a ambas partes. 


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