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Jardín Botánico de la UNAM, un museo vivo

Un espacio de enseñanza, investigación, difusión y conservación vegetal.

22-11-2018

Por María Luisa Santillán, Ciencia UNAM, DGDC

En 1959 se fundó el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, el cual es considerado el segundo más antiguo de nuestro país y el que tiene la colección de plantas vivas más grande de México.

Además de la amplia colección de especies que en él habitan, como parte de su encanto está su ubicación, es decir, se encuentra dentro del área de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel al sur de la Ciudad de México.


Un poco más de 12 hectáreas son parte de este enorme jardín cuyos objetivos están basados en la enseñanza, la investigación, la difusión y la conservación vegetal. De este espacio que lo integra, alrededor de 3 hectáreas componen el área de exhibición en la que los visitantes podrán adentrarse por los andadores de sus jardineras y conocer las diversas especies que son parte de ambientes como el de la selva, el desierto o el bosque.

  • En el Jardín Botánico hay más de 6 mil 900 ejemplares de plantas repartidas en las 15 colecciones, así como más de mil 200 especies de plantas mexicanas.

La M. en C. Carmen Cecilia Hernández Zacarías, coordinadora del área de Difusión y Educación del Jardín Botánico, destacó que las plantas son elementos primarios para sustento de toda la vida, incluyendo a los seres humanos, ya que proporcionan oxígeno, pero también alimento, por lo que es importante trabajar en su conservación y cuidado.

Colecciones e investigación

El Jardín Botánico está integrado por 15 colecciones, divididas a su vez en colecciones taxonómicas y colecciones temáticas. Dentro de las primeras se encuentran las de yuca, cactáceas, opuntia, orquídeas, crasuláceas, agaváceas y dalias. En las segundas están las de plantas medicinales, ornamentales, rupícolas, acuáticas, tropicales, arboretum, jardín ecológico y el jardín del desierto.

De estas 15 colecciones tres son nacionales: la Colección Nacional de Agaváceas y Nolináceas, la Colección Nacional de Crasuláceas y la Colección Nacional de Nopales Silvestres, reconocidas como tales por la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos.

“Que sean nacionales significa que tenemos más del 60% de la representación de las especies de cada una de estas familias y, lo más importante, es que este tipo de colecciones, de acuerdo con los requerimientos de la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, debe contar con su especialista”, destacó la maestra Hernández.

Además de estas colecciones, desde hace algunos años cuentan con una colección temática conocida como Jardín de la Ilegalidad, en donde se exhiben plantas que fueron decomisadas y que el visitante puede conocer para saber que son ejemplares que no se deben de comprar. Otra de reciente creación es la del Jardín Evolutivo en donde se puede hacer un viaje para conocer cómo evolucionaron las plantas, desde hepáticas, musgos, helechos que se reproducen por esporas, hasta las que tienen semillas.

  • Cada una de sus colecciones cuenta con su curador, quien también es el responsable de guiar los proyectos de investigación que de ellas se deriven.

Dentro del Jardín Botánico también se realizan distintos proyectos de investigación a través de laboratorios de Sistemática molecular de cactáceas, de Cultivo de Tejidos Vegetales, Etnobotánica, Biología Evolutiva del Desarrollo, Genómica comparada, Citogenética, Genética de la conservación y de Fisiología vegetal.

Se ha logrado la identificación de nuevas especies vegetales, por ejemplo, de agaves y de cactáceas, además de que se realizan estudios sobre biología molecular de crasuláceas, entre otros trabajos.

“Por un lado tenemos al especialista de la familia botánica, quien unifica sus proyectos con los del investigador para hacerles estudios más profundos sobre sus poblaciones y su conservación”, destacó.

Un jardín inclusivo

Desde el área de Difusión y Educación del Jardín Botánico, se han impulsado proyectos enfocados en la divulgación del conocimiento y en la mejora de algunas áreas del jardín para ser más inclusivas para los visitantes con capacidades diferentes.

La universitaria destacó que debe considerarse al jardín como un museo vivo, en donde se pueden encontrar diversas texturas, colores y olores. Por lo tanto, han visto que es un espacio que ofrece a las personas con discapacidad física o visual distintas opciones para conocer las diversas especies que lo integran.


 Sin embargo, dijo, el jardín tiene limitaciones para este tipo de visitantes, por lo que uno de los proyectos que están impulsando es promover la colocación de señalización en braille y un sendero de señales podotáctiles.

Actualmente, el Jardín Botánico forma parte de la Red de Museos para apoyar a personas con discapacidad, con el fin de hacerlo más inclusivo y promover programas que favorezcan la participación e interacción de todo tipo de visitantes en las distintas áreas del jardín.

Otro programa, que se inició a principios de 2018, fue sobre las prácticas laborales que los alumnos de Centros de Atención Múltiple de la SEP empezaron a realizar en este mismo  Jardín Botánico. Estos centros brindan servicios educativos escolarizados a niños y jóvenes con discapacidad, discapacidad múltiple o trastornos graves del desarrollo.

“Fueron cinco alumnos con discapacidad mental leve y autismo quienes estuvieron 72 días con nosotros. Este programa tuvo un resultado exitoso, porque a parte de realizar sus prácticas laborales vimos los beneficios en su salud”, destacó.

Asimismo, con ayuda de un proyecto PAPIME, denominado “Interpretación Ambiental de las Colecciones del Jardín Botánico del Instituto de Biología como apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje del Bachillerato”, el área de Difusión y Educación y el personal de colecciones, junto con diseñadores y museógrafos diseñaron cédulas interpretativas e informativas de las principales especies de sus colecciones, a través de infografías acompañadas de códigos QR.

Cada infografía contiene una especie que puede estar en alguna categoría de riesgo, mostrar información científica y cultural de ésta, alguna característica notable, un dato curioso, en qué camellón se ubica dentro del jardín botánico, así como imágenes diversas de la especie. Estas infografías estarán en el portal del Instituto de Biología de la UNAM, próximamente”, adelantó la maestra Hernández Zacarías.

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