20-12-2024
Por Claudia Juárez Álvarez, Ciencia UNAM-DGDC
El clima frío, las reuniones entre seres queridos, las fiestas decembrinas… cualquier ocasión es una invitación a consumir el ponche, la bebida tradicional mexicana caliente y agridulce.
Para elaborarla, puedes mezclar agua, tejocotes, cañas, tamarindos, guayabas, ciruela, canela, piloncillo o azúcar. Aunque cada quien puede darle un toque especial adicionando otros frutos como la manzana, piña o jamaica.
La receta del ponche mexicano es única el mundo, no así el nombre. “En países de América del Sur —nos dice el doctor Agustín López Munguía, del Instituto de Biotecnología de la UNAM— el ponche es una bebida que se prepara con leche, huevo, clavo y canela, muy parecida a lo que nosotros llamamos rompope.”
El origen de la palabra “ponche” no está muy claro. Algunos historiadores suponen que proviene de los antiguos pueblos persas, quienes habitaban en Oriente Medio y consumían una bebida llamada “panch”, que preparaban con agua, limón, hierbas, azúcar y ron. El producto pasó a Europa donde luego de varios cambios en su preparación adquirió el nombre de “punch” en inglés y “ponche” entre los españoles.
Tampoco es fácil ubicar el surgimiento de la preparación al estilo mexicano. De lo que se tiene noticia es que desde la época de la conquista española se hacían infusiones a las que se les agregaba frutas y brandy, ron o aguardiente.
En cuanto la mezcla frutal expulsa los vapores del hervor, nuestro olfato reacciona y viene un inevitable antojo. Una vez que los trozos de fruta están cocidos y el agua adquiere una coloración oscura y el típico sabor agridulce, es el momento de servir el ponche en jarros de barro, a la manera tradicional.
Al beberlo, recibimos varios beneficios. “Nos aporta vitaminas, minerales y las propiedades adicionales de cada fruto, como la ciruela, que por su alto contenido de fibra mejora la digestión; mientras que el tejocote, la guayaba y el tamarindo son ricos en vitamina C. Otro elemento muy importante que contienen las frutas son los antioxidantes del tipo polifenólico, tan de moda hoy en día por su impacto en la prevención de enfermedades.”
Definitivamente la cocción afecta los alimentos, pues las altas temperaturas producen una transformación y en ocasiones se destruyen algunos componentes de las frutas, por ejemplo, la vitamina C.
“No obstante, en el ponche hay una abundancia tal de vitamina C que difícilmente podría perderse totalmente con la cocción, sobre todo en el ponche recién elaborado”, precisa el doctor López Munguía.
Lo que debemos evitar es hacer las frutas a un lado para únicamente consumir el líquido, pensando que ahí se encuentran las propiedades nutritivas.
“En las frutas hay elementos solubles en agua, es decir, se pasan al líquido durante la preparación, pero otros nutrimentos se quedan en los frutos, principalmente la fibra. Por eso es importante beber todos los componentes del ponche.”
El único inconveniente de la bebida es su alto contenido de azúcar, por lo cual se recomienda a los diabéticos limitar el consumo o excluir la caña de azúcar en su elaboración. Salvo esta indicación, el doctor López Munguía, experto en biotecnología de alimentos, invita a preferir las bebidas frutales.
“Debemos pugnar porque la población deje de consumir bebidas gaseosas y que incluyan en su dieta más productos naturales como el ponche. Además, es importante recuperar y mantener nuestras tradiciones alimentarias, particularmente aquellas ligadas a los festejos, no sólo como una manera de conservar nuestra cultura sino de contribuir a una mejor alimentación.”
Fuente: UNAMirada a la Ciencia