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Proteger la capa de ozono es preservar nuestra vida

16 de septiembre, Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Imagen: Bárbara Castrejón.

12-09-2014

Por Isabel Pérez S., DGDC-UNAM



La capa de ozono es la zona de la parte alta de la atmósfera de nuestro planeta. Se llama así porque contiene una concentración relativamente alta de ozono, una forma especial de oxígeno con la fórmula química O3.

 Esta capa, que se extiende aproximadamente de los 15 a los 50 kilómetros de altitud,  reúne el 90 por ciento del ozono presente en la atmósfera y absorbe del 97 al 99 por ciento de la radiación ultravioleta de alta frecuencia.

Esta parte tan importante de la estratósfera, la zona alta de la atmósfera, se encuentra seriamente amenazada. Si desapareciera por completo, la vida basada en el ADN se dañaría gravemente, ya que la radiación ultravioleta llegaría directamente a la Tierra sin ningún filtro.

En palabras de Gerardo Ruiz Suarez, habría mutaciones de algunas especies alterando la evolución de la vida; los humanos padecerían cáncer de piel, además de dañarles la vista. La flora y la fauna en general, se verían severamente afectadas, alertó el investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

Humanos y naturaleza, los responsables

En el marco del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, el estudioso de la atmósfera terrestre, comentó que existen una serie de posibles causas naturales y antropogénicas (efectos ocasionados por el hombre), responsables de estos drásticos cambios.

Sobre las causas antropogénicas, indicó que entre otras, el uso excesivo de fertilizantes degradan el suelo y generan óxido nitroso debido a la actividad bacteriana, lo que contribuye a la reducción de la capa de ozono. Los cloroflurocarburos que se utilizan como refrigerantes y solventes industriales, también intervienen de manera importante en el deterioro de la capa, por ello fueron regulados por el  Protocolo de Montreal para sustituirlos por los hidroclorofluorocarbonos.

Entre las causas que podrían llamarse naturales, están las variaciones entre la radiación ultravioleta por cambios en la actividad solar, tormentas solares, y si un meteoro  grande cayera en la tierra podría reducir en un 10 por ciento la capa de ozono; uno de menor tamaño no ocasiona ningún problema.

De igual forma, detalló, si se formara una supernova una distancia de cien años luz de la Tierra, podría consumir el ozono entre un 30 y un 80 por ciento. Este tipo de eventos ocurren cada cien millones de años aproximadamente.

Cabe resaltar, que el espesor de la capa de ozono varía dependiendo de la latitud y de la estación. El ozono está formado por la fotólisis del oxígeno y de otros precursores que puedan liberar un átomo de oxígeno como el dióxido de nitrógeno, explicó el especialista.

La capa de ozono se mide en unidades dobson –manera de expresar la cantidad presente de ozono en la atmósfera terrestre, específicamente en la estratosfera–, y podría compararse con una capa de gas de ozono puro de aproximadamente tres milímetros de espesor. Ésta es la que nos protege de los rayos ultravioleta que puede dañar al ADN.

Protocolo de Montreal

El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan el ozono es un tratado internacional diseñado para proteger la capa de ozono reduciendo la producción y el consumo de numerosas sustancias, todas ellas compuestos de carbono y halógenos; cloro, flúor y bromo que intervienen el ciclo fotoquímico de ozono y  son responsables del agotamiento de la capa de ozono.

El acuerdo fue negociado en 1987 y entró en vigor el 1 de enero de 1989. La primera reunión de las partes se celebró en Helsinki en mayo de ese año. Desde ese momento, el documento ha sido revisado en varias ocasiones. Se cree que si todos los países cumplen con los objetivos propuestos dentro del tratado, la capa de ozono podría haberse recuperado para el año 2050.

El objetivo principal del Protocolo de Montreal es la protección de la capa de ozono mediante la toma de medidas para controlar la producción total mundial y el consumo de sustancias que la agotan, con el objetivo final de eliminarlas, sobre la base del progreso de los conocimientos científicos e información tecnológica.

Debido al alto grado de aceptación e implementación que se ha logrado, el tratado ha sido considerado como un ejemplo excepcional de cooperación internacional.

Sin embargo, esta parte de la atmósfera aún no está del todo protegida, por lo que este 2014, el  Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono destacará que los esfuerzos de protección siguen en pie. 

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