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Reúnen en un atlas el estado de la salud en México

El documento es resultado del trabajo conjunto de geógrafos y médicos. Diseño: Bárbara Castrejón Gómez.

23-12-2012

Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM




El mundo ha experimentado una transición epidemiológica y nuestro país ha sido parte de ella. Hace algunas décadas las enfermedades más comunes y que ocasionaban el mayor número de muertes entre los mexicanos eran de carácter infeccioso, en la actualidad, sin embargo, esto ha cambiado y los padecimientos crónico degenerativos como la diabetes, la hipertensión arterial y el cáncer presentan el mayor número de casos de morbilidad y mortalidad.

El Atlas de la Salud en México desarrollado por especialistas del Instituto de Geografía y la Facultad de Medicina de la UNAM, en colaboración con integrantes de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma del Estado de México, es una manera de acercarse a la evolución sanitaria de nuestro país a través del tiempo y el espacio.

En este documento cartográfico se recopiló información sanitaria desde 1800, con el fin de articular la situación epidemiológica de la población mexicana con el contexto mundial y sus tendencias, y mostrar la distribución geográfica de las enfermedades, las defunciones, los sistemas de salud y las campañas sanitarias a lo largo de dos siglos.

Los mapas que lo integran permiten determinar las zonas que destacan por la incidencia de una u otra patología, las causas, la distribución de la morbilidad y las tasas de mortalidad, así como su relación con la infraestructura de atención médica y los recursos humanos.

Construcción del Atlas

A partir de mayo de 2010 se empezó a trabajar en la conformación del Atlas de la Salud en México. La doctora María del Carmen Juárez Gutiérrez, del Instituto de Geografía, comentó que la intención de este documento es mostrar la evolución de la salud en el mexicano, por lo que se han revisado diversas fuentes recopilando información de mucho tiempo atrás.

Destacó la colaboración del doctor Carlos Viesca, del  Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina, quien proporcionó información de 1800 a 1970, con la que se pudo desarrollar una secuencia de la salud pública en México.

El doctor Malaquías López Cervantes, de la Facultad de Medicina de la UNAM, señaló que el periodo de 1800 a 1970 es clave en la medicina mexicana, ya que abarca la dilatada configuración del Estado mexicano, la expansión y la redistribución espacial de nuestra población, así como “la dramática memoria de las enfermedades trasmisibles que han tenido el tremendo potencial de trastocar al bienestar público y el progreso nacional, a través de muy estrechas ventanas de tiempo”, expuso.

Agregó que al finalizar este periodo la población mexicana entró en una nueva época epidemiológica, en la que se vivió un cambio demográfico de urbanización, envejecimiento y surgimiento de enfermedades que en la actualidad dominan el panorama nacional.

“El notable descenso de la tasa de natalidad a partir de los años 50, así como el aumento de la esperanza de vida en esta última década son indicadores del cambio demográfico en esta misma época, pero estos indicadores no sólo subrayan el desarrollo económico y social del país, sino que deben orientar la planeación de las instituciones implicadas en la producción social de la salud, tales como la elaboración de planes, programas, proyectos, campañas y el número y distribución de las unidades de servicio que en conjunto deberían de contribuir a confrontar una nueva realidad epidemiológica”, puntualizó el doctor López Cervantes.

Problemáticas distintas en un mismo país

Las noticias climatológicas de la República, obra que publicó la Secretaría de Fomento en 1886, es considerado el primer antecedente de un atlas de geografía de salud. Con ese trabajo se pretendió establecer los cimientos de la geografía nacional.

En 1973, por petición del entonces presidente Luis Echeverría, la Secretaría de Salud y Asistencia publicó el Primer Atlas de Salud en México que ilustra y detalla las estadísticas vitales de la población mexicana, con el fin de apreciar los logros y carencias que se tenían en ese momento respecto al aprovechamiento de los recursos relacionados con la salud.

Fue en 1991 cuando se publicó un segundo atlas, en el cual se destacan la dinámica demográfica en México y las condiciones de salud tanto de la población general como de los grupos más vulnerables.

En 1993, mediante un acuerdo de colaboración signado por la Secretaría de Salud y el Instituto de Geografía de la UNAM, se editó el tercer Atlas de Salud en México cuyo propósito fue interesar al lector en el tema de la salud mexicana y acrecentar la comprensión de las diferencias regionales y estatales.

El doctor Malaquías López señaló que quizá el impacto de esa obra fue estimular, de manera más sistemática, el abordaje académico de los problemas de la geografía de la salud de nuestro país.

A partir de este siglo se han elaborado otros atlas de salud en nuestro país por parte del Instituto Nacional de Salud Pública, tanto en versión impresa como digital, los cuales han contribuido a fortalecer las imágenes dinámicas de la distribución espacial de los problemas de salud y a incorporar gradualmente la información relativa a los servicios.

Cada uno de los atlas de salud ha aportado información relevante en materia de salud pública. “Nos hemos dado cuenta de cómo el Distrito Federal, Nuevo León y Sonora son un grupo, en términos de su comportamiento epidemiológico, y Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz tienen otro perfil. Eso ayuda a entender que las decisiones que se tomen no pueden ser parejas”, señaló el doctor López Cervantes.

Gracias a este comportamiento epidemiológico hoy se sabe que en los estados del norte del país el cáncer es más común que en el sur: la razón principal es el envejecimiento de la población del norte en comparación con la del sur. En opinión del investigador universitario, en dicha región deberían enfocarse más los programas de salud a la detección de estos padecimientos, mientras que en el sur es un poco más apremiante enfrentar los problemas infecciosos que aún persisten.

Asimismo, distinguió que cuando se habla de problemas de mala nutrición, en el sur significa desnutrición y en el norte, obesidad. “Estos atlas nos han enseñado, al verlos en el panorama histórico, cómo ha ido cambiando esta problemática nacional y en su momento han servido para comprenderla y tomar decisiones al respecto.”

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