03-12-2025
Por Liliana Morán/Elizabeth Cruz, Ciencia UNAM-DGDC
Mantener la salud del hígado es vital. En esta infografía te contamos cómo distinguir la enfermedad en este órgano.
La enfermedad hepática ocurre cuando el hígado está dañado y no puede funcionar correcta
mente. Por ejemplo, por la popularmente conocida enfermedad del hígado graso, misma que en el año 2023 cambió de nombre. Hoy el término médico es enfermedad hepática por esteatosis.
Aunque "esteatosis" se refiere a la acumulación de grasa en un órgano, no siempre se debe a la composición corporal, como la obesidad y el sobrepeso de las personas. En el caso del hígado, existen varios factores de riesgo: consumo excesivo de alcohol, diabetes tipo 2, síndrome metabólico e hipertensión.
Abarca un espectro clínico y patológico de enfermedades del hígado que pueden evolucionar con distintos niveles de gravedad.
“Puede ir de una simple acumulación de grasa, pasando por inflamación, lesiones en las células hepáticas, hasta una cirrosis y daño irreversible. Esto dependiendo a qué factor de riesgo se asocie”, explica la doctora Emma Isabel Hidalgo Pérez Tejada, quien realiza un posdoctorado con el Dr. Salvador Fonseca Coronado, académico de la Facultad de Estudios Superiores (fes) Cuautitlán, UNAM.
Evaluar la función hepática
Una de las líneas de investigación del doctor Salvador Fonseca está enfocada en el diagnóstico con pruebas bioquímicas, con el fin de buscar la detección a partir de una muestra de sangre del paciente. Pero, explicó que, hasta ahora, se ha demostrado que la biopsia hepática es el estándar de oro.
“A pesar de los avances tecnológicos, no existe otro método que establezca una correlación completa entre datos clínicos, datos analíticos y biopsia”. Puede ayudarse de examen físico, antropométrico, análisis y pruebas de imagen.
El 80% de las pruebas bioquímicas de función hepática permanecen normales hasta etapas avanzadas de la enfermedad.
¿Cómo tratar la enfermedad del hígado?
Dependiendo del tipo de enfermedad, el tratamiento puede incluir evitar consumir alcohol y medicamentos que traten las comorbilidades. Sin embargo, lo primero que recomiendan es tratamiento no farmacológico que consiste en perder peso (grasa) y aumentar actividad física de mediana intensidad, como caminar 30-45 min/día a un ritmo constante.
La doctora Hidalgo estudia la influencia de mantener una dieta balanceada.
“Debe ser hipocalórica, evitando la fructosa y las grasas trans, aumentando los ácidos grasos omega 3 y 6, así como reducir las calorías en un 25%, para lograr una meta de adelgazamiento entre 5-10%.” A los pacientes se les recomienda eliminar alimentos ultra procesados o altos en grasas y aumentar prebióticos, vitaminas y “alimentos funcionales” como ajo, brócoli, nueces y aceite de oliva.