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Los incendios forestales que afectan a México

Quemas agrícolas, sequías y descuido humano, principales causas.

02-12-2019

Por Isabel Pérez, Ciencia UNAM-DGDC

Cada año, en todo el mundo, durante las temporadas de sequía aumenta el riesgo de incendios debido a diversos factores, entre los que se encuentran la acumulación de combustible orgánico seco en los bosques y selvas.

En el caso de México, en gran parte del país, de enero a mayo se realizan quemas de los terrenos para la siembra y el pastoreo de ganado, y con frecuencia el fuego pasa a las áreas forestales aledañas.

Los incendios forestales son propagaciones libres y no programadas del fuego sobre la vegetación en los bosques, selvas y matorrales.

El fuego causado en forma natural, accidental o intencional consume los combustibles naturales como hojas y ramas secas situados en el nivel inferior de bosques y selvas; sin embargo, las llamas pueden quemar los troncos y las ramas de arbustos y árboles, convirtiéndose en un incendio de gran dimensión.

Áreas boscosas bajo fuego

  • Según cifras de la Comisión Nacional Forestal, se registran anualmente un promedio de 8 mil incendios forestales que afectan los diferentes ecosistemas terrestres en diversos grados. El año de 1998 ha sido considerado el de mayor desastre a nivel nacional, con 14 mil 428 incendios y 848 mil 960 hectáreas afectadas.

Otro año catastrófico fue el 2011, con 11 mil 992 incendios y 953 mil 230 hectáreas quemadas; continuando con esta secuencia se ubica el año 2017 con 8 mil 707 incendios y 716 mil 023 hectáreas afectadas, seguido por el presente año, 2019, con 7 mil 302 incendios y 600 mil 291 hectáreas dañadas.

De manera excepcional, recientemente, durante el pasado mes de mayo, las emisiones generadas por los incendios de los estados de Guerreo, México y Morelos ocasionaron afectaciones severas en la calidad del aire en la ciudad de México.

Para que el fuego forestal se produzca se requiere de tres elementos que forman el llamado "triángulo del fuego": combustible, calor y oxígeno, si alguno de ellos falta el fuego no se produce.

Humanos, los responsables

Lilia Manzo Delgado, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, explica que, por lo general, los incendios se inician por alguna actividad relacionada con los seres humanos como las quemas agropecuarias o en basureros que no tienen un control o no son supervisadas de manera adecuada. También pueden iniciarse por una fogata que no se apagó correctamente.


Igualmente, están los vidrios rotos que pueden funcionar como lupas sobre el pasto o la hierba seca provocando que se enciendan; asimismo pueden ser de origen natural como la caída de un rayo en un árbol, la chispa generada por la caída de algunas rocas o por el material incandescente que se libera por alguna erupción volcánica.

“El Popocatépetl, por ejemplo, en ocasiones realiza emanaciones de humo, cenizas y ciertos materiales que ocasionalmente podrían propiciar el inicio de un incendio. Así, se ha observado que en las zonas montañosas cercanas a las áreas de cultivo donde se realizan quemas para la limpieza de esta superficie suelen ser vulnerables ya que la quema se hace sin los cuidados adecuados”.

  • Los incendios tienen un impacto ambiental importante, no obstante, también son un componente para mantener la estructura y dinámica de nuestros ecosistemas. Algunas veces el fuego es necesario para que germinen ciertas semillas como las coníferas, pero para otras especies puede ser muy dañino porque dejarían de reproducirse.

Calentamiento global

Un incendio de gran magnitud modifica la calidad del aire y genera gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. Además, se ha observado que en las áreas afectadas por el fuego se puede incrementar la erosión del suelo, pues al no tener esa cobertura vegetal que lo protege del impacto de la lluvia, podrían propiciarse, entre otras cosas, inundaciones en las partes más bajas.

¿Y estos incendios como afectan a los humanos? las emisiones a la atmósfera como CO2 (dióxido de carbono), ozono o partículas muy pequeñas que se quedan suspendidas en el aire, pueden incrementar los problemas relacionados con enfermedades respiratorias o en ocasiones cardiovasculares.

Por ello, es importante realizar monitoreos en los lugares donde se presentan los incendios con el fin de detectar hacia donde se dirigen las columnas de humo, y si esas columnas quedarán suspendidas en algún lugar específico generando contingencia ambiental.

“Además de la pérdida de biodiversidad, los incendios pueden dejar grandes afectaciones como la calcinación de pueblos enteros, casas y vehículos. Así, no solamente se afecta la salud, sino también estructuras y en ocasiones hasta vidas humanas”.

Más incendios durante el invierno y la primavera

De acuerdo con Lilia Manzo, la mayor frecuencia de incendios se presenta a finales de la estación más seca, es decir, a finales del invierno y principios de la primavera, por lo que desde enero pueden comenzar a presentarse debido a que hay menos precipitación y por lo tanto también hay menos humedad en las comunidades vegetales.

Entonces, la temporada de incendios se establece desde enero hasta junio en la mayor parte del territorio nacional, alcanzando su mayor actividad en abril y mayo; no obstante, hay una parte del noroeste del país, cerca de Baja California, en donde los incendios pueden presentarse entre mayo y septiembre, ya que la temporada de lluvias es distinta a la del resto de México.

¿Cómo se alerta sobre la existencia de un incendio? Se utilizan diferentes medios de comunicación para alertar a la población sobre las características y ubicación de los incendios. La población afectada debe mantenerse informada sobre la calidad del aire  (contingencia atmosférica ambiental) y estar atenta a las recomendaciones que emitan las autoridades.

Para prevenir que el fuego se propague, sobre todo con actividades agrícolas, se sugiere hacer prácticas forestales para reducir la acumulación de material combustible, para lo cual, se requiere hacer brechas cortafuego, poda de árboles, entre otras.

Aunado a ello, se pueden realizar actividades educativas para concientizar a la sociedad sobre el buen uso del fuego. Se cuenta, por ejemplo con campañas de información y difusión para evitar incendios, y de capacitación y asistencia técnica del uso del fuego en las poblaciones urbanas.

También se ha implementado la supervisión técnica para verificar que se cumplan ciertos reglamentos y leyes establecidos por determinadas dependencias, tales como programas de manejo de fuego en áreas naturales protegidas y el calendario de quemas agropecuarias en algunos ejidos y comunidades.

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