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En Ciencia Joven: Hablar chino. Una puerta a lo laboral y una experiencia de vida

Es el idioma más hablado del mundo

06-04-2018

Por Carina Martínez, Ciencia UNAM, DGDC

¿A quién no le agrada la idea de aprender un idioma diferente a su lengua materna? Puede que sea un pasatiempo o una meta.

Sin importar las razones por las cuáles decidas emprender esta aventura, dominar un idioma extranjero incrementa tus posibilidades de encontrar un mejor trabajo, ejercita la memoria y abre tu panorama hacia nuevos horizontes, tanto personales como profesionales.

El chino mandarín es el idioma más hablado en el mundo, con alrededor de 1350 millones de hablantes. Además, China es la segunda potencia económica mundial, con grandes probabilidades de quitarle el primer lugar a Estados Unidos en los próximos años.

China es el segundo socio comercial de México; entonces aprender chino se ha convertido en una herramienta valiosa para posicionarte en el mercado laboral y por supuesto, para conocer más sobre la cultura del país asiático.

Instituto Confucio, una opción para aprenderlo

La UNAM, con el propósito de brindar herramientas a sus jóvenes universitarios y al público en general, cuenta con dos sedes de enseñanza de chino mandarín: la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT) en Ciudad Universitaria y el Instituto Confucio, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México, dentro de las instalaciones del Palacio de la Autonomía.

Jenny Acosta Trujillo, directora mexicana del Instituto Confucio, nos dice que debido al rol importante de China en la economía mundial, la demanda de profesionales con experiencia y conocimientos de este idioma se ha incrementado drásticamente.

“Mucha gente quiere tener relaciones comerciales, estar dentro del mercado y para eso, más allá del inglés, se necesita hablar el mismo idioma para poder llegar a mejores acuerdos con China.”

Li Cheng, director chino del Instituto Confucio, agregó que la mayoría de sus alumnos estudia dicho idioma para mejorar su competencia laboral, situación que se puede visualizar también a escala nacional.


“El año pasado la Secretaría de Turismo nos pidió, dar un curso para formar a todos los profesionales en este sector, ya que ahora México está intentando diversificar la procedencia de los turistas, no sólo americanos o europeos, sino también asiáticos, chinos, por ejemplo”.

Más allá de algo laboral

Jenny Acosta Trujillo y Li Cheng encuentran un punto en común para aprender chino más allá de ser una herramienta laboral: conocer una nueva cultura.

“No podemos olvidar que al estar en una época más globalizada, la cultura china, la cultura asiática, debe ya formar parte del conocimiento general de los alumnos, no debe ser tan extraño o algo ‘exótico’”, comentó Li. 

“Independientemente de la cuestión económica, debe existir un real interés por la cultura china, es decir, una curiosidad por su escritura, cultura, forma de ser, y manera de comunicarse”, agregó Acosta.  

De acuerdo con estudios científicos, al hablar chino no sólo se utiliza uno de los dos hemisferios cerebrales como ocurre con cualquier otra lengua, ya que al ser un idioma tonal (esto es, la entonación de una palabra es lo que determina su significado) se activan los dos hemisferios de tu cerebro.

Lo anterior permite, según la directora, “ejercitar la mente y tener una mayor capacidad de retención y entendimiento en otras materias. Nos volvemos personas más ágiles mentalmente, con un mejor aprendizaje, por lo que aprender chino es realmente una herramienta no sólo laboral sino para la vida.”

¿Está en chino aprender chino?

La complejidad de este idioma se debe a que son muchas variables por aprender al mismo tiempo: escritura, significado y pronunciación. Sin embargo, se trata de un idioma muy estructurado y más fácil que el español, gramaticalmente hablando.

“En general las frases son muy lineales: sujeto, predicado y objeto. No se conjugan los verbos, no hay artículos, la mayoría del idioma no posee género gramatical. Puede ser tan simple que eso mismo causa dudas a los estudiantes. Lo complicado es detectar el tiempo y el sentido profundo de una frase, es por ello que este idioma depende mucho del contexto”.

Para la profesora Jenny, la constancia es la clave del aprendizaje de este idioma, mientras que para Li, el interés es el mejor maestro.

Su caso resulta interesante pues él escogió estudiar español como segunda lengua, ya que en China sí existe la carrera de español, pero en México no hay una licenciatura del idioma chino, lo cual demuestra una falta de profesionalización.

“Nosotros estamos trabajando para consolidar una licenciatura, para poder cubrir la demanda de que más mexicanos hablen chino”, enfatizaron los directores del Instituto Confucio.

Cualquier persona puede aprender chino; no hay alguna imposibilidad. Puede que a unas personas se les dificulte más la escritura de los caracteres o la pronunciación, pero eso puede cambiar al trabajar más en esos aspectos.

China tiene un gran poder y crecimiento en la actualidad y así continuará. Por lo tanto, aprender este idioma resulta una excelente herramienta para enfrentarse al nuevo escenario en el mundo.

“La mayoría de los traductores o intérpretes en México son chinos. En el futuro también debería haber más mexicanos”, reflexionó Li Cheng.

“Todos están invitados a aprender este idioma, el cual además de ser una valiosa herramienta laboral, te permitirá conocer otra cultura, nuevos panoramas, ejercitará tu mente y sin duda, marcará tu vida”, concluyó Jenny Acosta.

  • La inauguración del Instituto Confucio fue el 12 de noviembre de 2008.
  • El Instituto Confucio de la UNAM ofrece calidad en la enseñanza de chino gracias a sus profesores capacitados de Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, líder en la enseñanza de chino para extranjeros en China, y con el respaldo  y experiencia en enseñanza de chino de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción de la Universidad Nacional Autónoma de México.
  • El curso consta de 10 niveles con una duración de tres meses cada uno.
  • Cuenta con becas tanto para alumnos como para  profesores.


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