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Los musgos y la Navidad ¿incompatibles?

De México se conocen casi mil especies de musgos

01-12-2017

Por Claudio Delgadillo-Moya y Ana Paola Peña-Retes, Instituto de Biología, UNAM

Estamos en la época decembrina y una vez más veremos escenas de la natividad de Jesús en el hogar y en centros comerciales. En esas representaciones o “nacimientos” se usan varias especies de musgo para simular el césped. Entre ellas, la más común es Thuidium delicatulum, pero también es frecuente Hypnum amabile.

Estas especies crecen postradas sobre el piso de bosques húmedos y frescos cerca de ciudades y pueblos. Conforme ha crecido su demanda se han mermado las poblaciones cercanas y ahora se obtienen de sitios cada vez más alejados o se sustituyen por mezclas de Campylopus, Dicranum, Leptodontium y otros.


La cosecha de musgos es una práctica indeseable en cualquier época del año. De México se conocen casi mil especies, pero la mayoría son pequeñas, con una tasa de crecimiento que se mide en milímetros o centímetros por año.

Los más grandes crecen postrados o son colgantes sobre troncos o ramas de árboles de bosques y selvas; otros tienen forma y aspecto de pluma o de árboles pequeños.

Los de menor estatura pueden crecer verticalmente como cojines o tapetes sobre suelo o rocas, pero también sobre troncos vivos o en descomposición. La extracción de cualquiera especie puede reducir su presencia, erradicarlos localmente o extinguirlos.

Su vida y ambientes

A continuación, amable lector, le ofrecemos algunos datos sobre la historia de vida y ambiente de los musgos para que usted forme su opinión sobre el uso de estas plantas en las prácticas y tradiciones de los pueblos.

Los musgos son un grupo muy antiguo que está entre los primeros que ocuparon el ambiente terrestre. Su dependencia del agua se ha mantenido a lo largo de millones de años; aunque pueden sobrevivir en sitios muy secos, el agua líquida es necesaria para su reproducción sexual pues sus espermatozoides móviles la utilizan para llegar hasta las células femeninas.

Podría pensarse en los musgos como plantas casi inmortales. En la época seca pierden líquido y disminuyen su actividad fisiológica, pero la reanudan al humedecerse. La tolerancia a la desecación es notable en algunas especies que pueden sobrevivir meses de sequía y a pesar de su apariencia, tan pronto se humedecen reinician su vida activa. El rocío o la humedad de la mañana son suficientes para mantenerlos en actividad las primeras horas del día.


  • Especie Thuidium delicatulum creciendo sobre rocas

Los fragmentos de tallos y hojas o a través de estructuras especiales llamadas yemas pueden dar origen a otras plantas. Producen esporas en pequeñas cápsulas que resultan de la reproducción sexual; al ser liberadas, las esporas pueden viajar y formar nuevas plantas en sitios alejados.

A pesar de la aparente facilidad para reproducirse, los musgos desaparecen rápidamente pues son muy sensibles a la alteración de su hábitat y a la contaminación. Su tamaño, desconocimiento y la escasa importancia económica parecen haber sido impedimentos para protegerlos.

Sin embargo, los musgos proporcionan servicios ambientales que justifican su protección y estudio. Los musgos actúan como verdaderas esponjas al captar el agua de lluvia.

Su contenido de agua varía a lo largo del año según las especies, pero la cantidad que pueden retener es equivalente a diez o más veces su peso seco. Cuando captan el agua antes que llegue al suelo, disminuyen la erosión y evaporación y favorecen la infiltración con lo cual se recupera agua limpia en los escurrimientos.

Los musgos fijan nitrógeno por su asociación con otros organismos y captan cantidades importantes de bióxido de carbono de la atmósfera; el efecto de invernadero y el calentamiento global están íntimamente relacionados con este último gas.

Por otra parte, como también sufren los efectos nocivos del bióxido de azufre; pueden usarse como indicadores biológicos de la contaminación del aire, aunque no se recomiendan para cubrir construcciones o colocarlas en caminos pues es difícil su mantenimiento y sobrevivencia en espacios abiertos.

Por todo lo anterior, creemos que sería mejor conservarlos y sustituir su uso en las representaciones navideñas.

La diversidad, belleza y usos potenciales de los musgos podrían ser mejor aprovechados en México. En otras culturas son motivo de cultivo en jardines y se dice que tienen un efecto relajante; en otros lugares se les asocia con la literatura o la poesía. Su estudio sugiere que pueden contener principios activos contra microorganismos patógenos.

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