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Martes, 25 de abril de 2017
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Infertilidad y abortos, efectos de la Brucelosis canina
La brucelosis produce, además del aborto, muerte y momificación fetal. Imagen: Erika López.
La brucelosis produce, además del aborto, muerte y momificación fetal. Imagen: Erika López.

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María Luisa Santillán, DGDC-UNAM
20/09/2016
Actualidades
Salud

La brucelosis canina puede ocasionar una reducción de hasta 70% en el número de cachorros producidos, ya que es una enfermedad que genera infertilidad con impacto negativo en la crianza formal del perro y abortos en el último tercio de la gestación.

Se trata de una enfermedad bacteriana causada por un bacilo clasificado como Gram negativollamado Brucella canis, un patógeno intracelular facultativo, es decir, que puede crecer dentro o fuera de la célula.

El confinamiento de animales es un factor predisponente para el contagio, especialmente en criaderos y durante los periodos de apareamiento, explicó el doctor Carlos Esquivel Lacroix, de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

La brucelosis tiene distribución mundial, ya que ha sido diagnosticada en México, Estados Unidos, Canadá, América Central y del Sur, Europa, África y Asia. Cabe destacar que hasta el momento no se han detectado casos en Nueva Zelanda y Australia.

Transmisión y control

La brucelosis canina produce, además del aborto, muerte y momificación fetal, epididimitis, orquitis, anormalidades espermáticas, lesiones en articulaciones, columna vertebral, dermatitis escrotal, edema escrotal y atrofia testicular. Además de linfadenitis retrofaríngea cuando la infección se adquiere oralmente y en los linfonodos inguinales cuando el contagio ocurre por vía vaginal.

En perros, la bacteria se transmite por el contacto sexual, por contacto con fetos abortados incluyendo la placenta y puede adquirirse por ingestión, a través de las mucosas conjuntival, oral, nasal y genital, y posiblemente por heridas en la piel.

El doctor Esquivel señaló que la enfermedad puede transmitirse en forma horizontal o vertical, por la placenta o a través de la lactancia, aunque –dijo– existe controversia en esta última. Es posible que las transfusiones de sangre o jeringas contaminadas también pudieran ser fuentes de contaminación.

Los pacientes infectados pueden seguir eliminando al microorganismo hasta por cinco años o quizá por un tiempo mayor.

La enfermedad se controla mediante la higiene y la esterilización de los animales infectados, aunque en países como Estados Unidos, se recomienda la eliminación de estos animales, medida que nuestro país y en muchos otros no es bien aceptada, explicó el especialista en reproducción animal.

Riesgos para el ser humano

Es una enfermedad zoonótica, es decir, que también puede infectar al ser humano, aunque no se presenta con frecuencia en éste y sólo alrededor de 30 casos han sido documentados a nivel mundial desde 1960.

No obstante, las infecciones por B. canis pueden ser difíciles de diagnosticar y es posible que algunos casos no hayan sido reportados en su totalidad, explicó el doctor Esquivel Lacroix.

En el ser humano la enfermedad comienza con síntomas inespecíficos similares a los de la gripe, tales como fiebre, dolor de cabeza, malestar, dolor de espalda, mialgia y dolores generalizados. Asimismo, se puede producir sudoración excesiva especialmente de noche.

Cuando una persona está en contacto con perros infectados puede adquirir la infección por abrasiones en la piel, por ingestión, a través de las mucosas o por el contacto con cultivos de esta bacteria en el laboratorio.

Generalmente, la bacteremia aparece dos a tres semanas después del contagio y los signos clínicos que se pueden observar son anorexia, pérdida de peso, claudicación, dolor en la columna vertebral, uveítis, fatiga e intolerancia al ejercicio físico. Al respecto señaló que algunos pacientes pueden encontrarse clínicamente sanos a pesar de estar infectados.

Fortalecer las medidas de control

El alojamiento de los animales en jaulas individuales, la cuarentena y el análisis de los perros que se vayan a introducir al criadero disminuye el riesgo para la propagación del microorganismo. Asimismo, la realización periódica de pruebas diagnósticas y el diagnóstico de ejemplares considerados como pie de cría, son fundamentales para erradicar la enfermedad.

Hasta el momento no existe una vacuna para Brucella canis, la cual es muy resistente a las bajas temperaturas y a la alta humedad; por lo tanto, las medidas para su control epidemiológico son necesarias.

Algunas de ellas son el uso de desinfectantes comunes como el hipoclorito, el etanol al 70%, el isopropanol, los yodóforos, los desinfectantes fenólicos, el formaldehído, el glutaraldehído y el xileno.

Para eliminarla de equipo o ropa, se puede usar la esterilización en autoclave a una temperatura de 100 °C durante 15 a 30 minutos.

 

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