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La humanidad debe migrar a fuentes de energía sustentable y de bajo costo: Claudio Estrada Gasca

Claudio Estrada Gasca. Diseño: Bárbara Castrejón Gómez.

16-11-2012

Por Naix’ieli Castillo García, DGDC-UNAM





México está en una posición afortunada para migrar a las energías limpias y renovables. Sus recursos son vastos para producir energía a partir del viento, el Sol y el calor de la Tierra, además de que cuenta con 11 mil kilómetros de litorales para aprovechar la energía el oleaje.

Claudio Estrada Gasca es director del Centro de Investigación en Energía de la UNAM, la principal institución de investigación en energías renovables de nuestro país. Es miembro del Consejo Consultivo para las Energías Renovables de la Secretaría de Energía y miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel III.

Es físico por la Facultad de Ciencias de la UNAM con maestría y doctorado en ingeniería mecánica en la Universidad Estatal de Nuevo México, Estados Unidos. Sus principales intereses de investigación son los sistemas ópticos de captación solar, la simulación matemática de sistemas solares y los sistemas de conversión directa de energía solar y fotocatálisis, entre otros temas relacionados con el aprovechamiento de este tipo de energía.

Estrada Gasca participa en la iniciativa Agenda Ciudadana de Ciencia Tecnología e Innovación. Su propuesta es que la sociedad mexicana haga suyo el reto de contar, para el año 2030, con un sistema de energía limpio, sustentable, eficiente y de bajo costo.

¿Por qué buscar la eficiencia energética?

Vivimos en una época en la que se usa gasolina para mover un automóvil que pesa hasta dos toneladas y así transportar 100 kilogramos, el peso de un ser humano. Esto es un ejemplo perfecto de la conducta de desperdicio de energía que tenemos actualmente, señaló en entrevista Claudio Estrada Gasca.

La abundancia de hidrocarburos es lo que permitió esta cultura de uso ineficiente de la energía. Actualmente, el petróleo, el gas y el carbón representan el 81 por ciento de la fuente primaria de energía, pero eso muy pronto va a cambiar por el decaimiento en la producción de estos combustibles en todo el mundo, advirtió.  

En los 250 años que el ser humano ha hecho uso intensivo de los hidrocarburos como combustible, ha generado un importante impacto ambiental, lo que ahora se conoce como el cambio climático. “Como los yacimientos de hidrocarburos se encuentran, por lo general, en el subsuelo, lo que estamos haciendo, literalmente, es bombear carbono a la atmósfera” afirmó el físico.

Pero la contaminación atmosférica no es el único impacto ambiental causado por los hidrocarburos. Existe un efecto notable en los ecosistemas de las zonas donde se encuentran los yacimientos, basta mencionar los desastres ecológicos que se producen cuando por accidente hay una derrama en un buque petrolero.

Un uso racional de la energía

Para frenar el impacto ambiental causado por el uso intensivo de los hidrocarburos, es preciso un uso más racional de la energía, en este sentido, el director del Centro de Investigación en Energía ve muchas oportunidades para reducir el consumo.

Del total de la energía que se gasta, 20 por ciento se usa en los sectores residencial, comercial y de servicios, 30 por ciento más va al sector industrial y el 40 por ciento se emplea en el transporte.

El esfuerzo más importante para el uso eficiente de la energía, de acuerdo con el experto en energías renovables, debe darse en el sector transporte, por que es ahí precisamente donde está el mayor gasto.

Los automóviles deberán diseñarse de manera que consuman mucha menos gasolina, y los ciudadanos deberían de hacer el esfuerzo de adquirir vehículos que rindan 20, 30 ó 40 kilómetros por litro, en lugar de 10. También propone mejorar el servicio de transporte colectivo y utilizar tecnologías alternativas a los vehículos motorizados, como las bicicletas.

Las construcciones, por otro lado, deberían de estar diseñadas para que aprovechen al máximo la iluminación natural y no usen energía eléctrica durante el día para este propósito.

En lo que se refiere al ahorro de agua, la sociedad debe ser consciente de que cuando la usa racionalmente, por ejemplo, al cerrar el grifo del agua mientras se cepilla los dientes, no solamente está economizando agua, sino también la energía eléctrica que se requiere para bombearla y hacerla llegar a su hogar.

El experto consideró que también el sector industrial, que constantemente demanda que el costo de la energía sea el más bajo posible para impulsar el desarrollo del país,  tiene una gran responsabilidad en el uso racional de la energía para minimizar el impacto ambiental.

Leyes que obliguen a usar tecnologías limpias

En nuestro país, la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía promueve normatividades y reglamentaciones para que los sectores industrial, comercial y habitacional empiecen a utilizar energías limpias.  “Muchas veces las tecnologías están disponibles, pero el usuario final lo desconoce”, expresó Claudio Estrada.

Una muestra es la tecnología de calentamiento de agua para casa habitación con energía solar, a la cual no se le había dado la promoción adecuada aun cuando está disponible desde hace muchos años. La inversión en un calentador solar se recupera en dos años y los sistemas duran hasta 2 décadas, además, permite ahorrar gas y reduce las emisiones de CO2.

Otra tecnología limpia que el gobierno ha impulsado entre la población es la de focos ahorradores. La ley ya prevé que salga del mercado la bombilla incandescente de 100 watts en el 2012 y en el 2013, las lámparas de 75 y 60 watts.

Estrada Gasca consideró que si bien hay avances en las normatividades y legislaciones, aún hay mucho por hacer, como sería una norma que obligue a todas las nuevas construcciones a instalar calentadores solares de agua. Por un lado, insistió, hay que impulsar la cultura de sustentabilidad, y al mismo tiempo, regular el mercado de la energía para facilitar la introducción de las nuevas tecnologías limpias.

Retos para la ciencia en materia de energía

Adelantó que en los próximos 40 años aún van a existir los hidrocarburos, por lo que uno de los retos científicos es el desarrollo de motores más eficientes para los vehículos, que reduzcan sustancialmente su producción de CO2. De hecho, ya existe una tendencia mundial en la industria automotriz en ese sentido.

Los automóviles híbridos ya están disponibles, pero su costo todavía es alto y su eficiencia no es la misma que los automóviles que tienen motores de combustión directa. También es importante garantizar que la energía eléctrica con la que se cargan los vehículos eléctricos sea producida con celdas solares y no con combustibles fósiles. En ese sentido, es esencial trabajar en innovaciones que hagan más baratas y eficientes las tecnologías existentes, sentenció.

Otro reto, abundó, es desarrollar nuevas tecnologías que no utilicen hidrocarburos, que sean sustentables, pues muchas de ellas se encuentran en un estado incipiente.

Los recursos renovables de México

México es un país privilegiado en recursos para generar energías renovables y podría ser líder en investigación y desarrollo tecnológico en este ramo. Sus recursos son mucho más abundantes que en otros países como España o Alemania, que hoy en día son líderes en producción de energía renovable.

A diferencia de los combustibles fósiles, que abundan en unos países y en otros no, las energías renovables, están mas uniformemente repartidas, por ejemplo, el Sol baña todo el planeta y el viento sopla en todos lados.

No obstante, en el caso de la energía solar, hay una zona más privilegiada, los científicos la llaman el cinturón solar y son los países que viven en el paralelo 30 y 40 Norte y el paralelo 30 Sur. Claudio Estrada explicó que los países que se ubican en esos paralelos tienen una insolación muy elevada que permite usar con más eficiencia las tecnologías de aprovechamiento de energía solar, México es uno ellos. 

 Por otro lado, el sureste del país es rico en biomasa para producir bioenergéticos, y hay un recurso eólico muy bien identificado en las zonas de Tehuantepec, Baja California y la península de Yucatán. Además del potencial oceánico para usar sistemas de conversión de la energía de las olas.

El país también cuenta con una planta industrial y de investigación que puede hacer contribuciones sustantivas a las nuevas tecnologías. Lo único que falta es que los órganos de gobierno marquen una tendencia clara y aporten los recursos para que los científicos y tecnólogos podamos aplicarnos en el aprovechamiento de esas fuentes energéticas, subrayó.

“La sociedad debe saber que si nosotros como mexicanos no somos capaces de producir tecnología masivamente y usarla, otros países la van a desarrollar y nosotros tendremos que comprarla, como ya sucede con la tecnología celular y de cómputo.”

Sustentabilidad y eficiencia a bajo costo

El actual modelo de desarrollo basado en la producción de bienes y el consumo de los mismos por los seres humanos, donde el mercado es el que determina el valor de las cosas, obliga a usar intensivamente los recursos naturales. Esta forma de organización en la que nuestra civilización está inmersa no cuida los ecosistemas, y tampoco es sustentable ni política ni democráticamente, denunció.

Toda la civilización tiene que migrar a un modelo sustentable, es decir, un modelo en el que nuestra actividad pueda satisfacer las necesidades de la vida, pero sin comprometer el desarrollo de las futuras generaciones.

Este cambio a un modelo sustentable tiene que hacerse en esta época en que el planeta soporta una gran presión poblacional y está llegando al límite de seres humanos que puede sustentar.

De los aproximadamente 7 mil millones de seres humanos que somos, sólo la tercera parte usa la energía moderna como la electricidad y los combustibles. El reto es incorporar a esos humanos al uso de la energía, pero sin seguir comprometiendo los recursos naturales, concluyó el científico universitario.    

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