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Muertes por sismos ocurren en países pobres y corruptos

Edificios colapsados durante un sismo delatan a constructores sin escrúpulos. Foto: Roger Bilham.

01-11-2012

Por Naix’ieli Castillo García, DGDC-UNAM




La pobreza, la corrupción y la ignorancia se interponen entre los conocimientos generados por los sismólogos y la construcción de estructuras resistentes a sismos, expresó Roger Bilham, investigador del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Colorado, durante una visita a la UNAM.

Cuestionó por qué en un mundo en donde los sismólogos saben todo lo que necesitan saber sobre los riesgos sísmicos y los ingenieros conocen todo lo necesario para que los edificios no se caigan, el número de las muertes por movimientos telúricos crece en el mundo.

Se estima que las vidas humanas perdidas por este fenómeno pueden llegar a 50 mil por año, a pesar de las importantes inversiones que ha hecho la sociedad tanto en investigaciones sismológicas como en ingeniería, resaltó Bilham.

En su conferencia Contemplando futuros sísmicos inciertos en el frágil mundo del concreto y la corrupción, dictada en el marco del homenaje realizado por el Instituto de Geofísica de la UNAM al sismólogo Cinna Lomnitz Aronsfrau, el especialista dijo que 85 por ciento de todas las muertes por terremotos ocurren en los países de menores ingresos o en aquellos que aun con ingresos altos tienen un nivel de corrupción mayor.

En lugares como Sumatra, Cachemira, Irán, Afganistán y Haití, los edificios siguen cayendo con los sismos y causando un número significativo de muertes. En ciudades como Teherán, donde no ha habido ningún cambio en los códigos de construcción, se estima que el próximo terremoto podría matar a cerca de un millón de personas, advirtió. 

La ciencia ha avanzado tanto, añadió, que en la Universidad de Colorado se han desarrollado leyes teóricas que, conociendo la magnitud de un sismo, el lugar de ocurrencia, la fragilidad de los edificios y la densidad de población, permiten calcular con precisión el número de muertos y heridos, únicamente 20 minutos después de la ocurrencia del fenómeno.

“Si podemos conocer el número de personas que van a morir en un sismo, incluso antes de que ellas terminen de morir ¿por qué no podemos evitar que mueran?”, insistió.

La respuesta es que los edificios están mal construidos y mal ensamblados. Cuando los especialistas observan las estructuras que se colapsaron en los sismos descubren las fallas en la construcción.

El devastador terremoto de Haití sacó a la luz que los edificios colapsados no tenían estribos y el cemento estaba mezclado con arena de playa, la cual contiene mucha sal y resta fortaleza al material.

En otros lugares se encontraron columnas que no estaban correctamente unidas con los cimientos. Aunque la base sea firme, en un sismo las columnas mal colocadas simplemente se desprenden y caen. Otras veces las construcciones se hacen con acero o cemento barato que no es resistente.

Roger Bilham insistió en que la corrupción es clave, porque los constructores sin escrúpulos evitan la supervisión en momentos cruciales de la obra y después todas las fallas quedan cubiertas por el cemento y la pintura.

También los gobiernos se interponen entre los conocimientos sismológicos y las construcciones, denunció. En países como India, el gobierno consulta a un sismólogo para saber si puede construir una presa en determinado lugar, si el especialista determina que es riesgoso, la instancia gubernamental consulta a otro sismólogo, y si obtiene la misma respuesta pregunta a otro, hasta que encuentra uno que le diga que está bien construir ahí, dijo.

"Si la gente que ha muerto en los terremotos no se benefició de los avances en sismología, es porque los científicos estamos alejados del usuario final y también porque tememos hablar del peor escenario.”

Un comienzo para evitar que la corrupción se interponga entre el conocimiento y los usuarios, es que las organizaciones que dan el financiamiento de una obra exijan a los constructores videos de cada una de las etapas de la construcción para que puedan constatar que se edificó correctamente.

El investigador de la Universidad de Colorado, reconoció las aportaciones del doctor Cinna Lomnitz Aronsfrau, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, en el camino de llevar los beneficios del conocimiento sismológico a la sociedad.

En el pasado ambos sismólogos trabajaron juntos en un experimento, realizado en el Lago de Texcoco, que tuvo como objetivo comprender mejor el comportamiento de las ondas sísmicas en suelos blandos.

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