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Jueves, 30 de marzo de 2017
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La incorporación de las niñas y mujeres a la ciencia, un trabajo de día a día: Marcia Hiriart
Dra. Marcia Hiriart, Instituto de Fisiología Celular UNAM. Foto: Elvia Moreno Posadas.
Dra. Marcia Hiriart, Instituto de Fisiología Celular UNAM. Foto: Elvia Moreno Posadas.

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Naixieli Castillo García
09/02/2012
Conversaciones
Cultura y Sociedad

Mujeres líderes de cerca de 50 países y organizaciones internacionales asistieron, del 29 de mayo al 3 de junio pasado, a la 27 Conferencia Internacional de Mujeres Líderes, en Haifa, Israel. El tema del encuentro auspiciado por la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) fue Ciencia, Tecnología e Innovación: Educación y Formación para Mujeres y Niñas. 

Al final de la conferencia, se emitió la Declaración de Haifa, en la cual las líderes asistentes urgen a los gobiernos y países a tomar medidas para lograr la equidad entre hombres y mujeres en las áreas de Ciencia, Tecnología e Innovación, dado el impacto negativo que tiene para la sociedad la falta de acción de las mujeres en estas áreas.

En entrevista, la doctora Marcia Hiriart, directora del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien fue la única participante mexicana en la Conferencia, habla sobre las discusiones y acuerdos que se tomaron en esta reunión y nos comparte sus impresiones personales sobre el papel de la mujer en la ciencia, la tecnología y la innovación.

A esta conferencia asistieron alrededor de 50 mujeres líderes en sus países, en su opinión, ¿Qué fue lo más valioso de esta reunión?

A esta reunión asistieron mujeres consideradas destacadas en sus países, muchas  de ellas eran políticas, otras están en los gobiernos de los países, y habíamos algunas directoras de algún instituto o centros de investigación, pero no éramos la mayoría científicas, sino que la mayor parte eran políticas. 

Lo más valioso, sin duda, es la Declaración de Haifa. El documento es muy interesante porque resume, por un lado, las inquietudes de todos los países que participamos y las opiniones en las que tenemos consenso, esto hace que la declaratoria  no tenga muchas cosas novedosas; sin embargo, sí puntualiza todo lo que es importante en el tema de la participación de las mujeres en ciencia y tecnología.        

Sería muy deseable que esta declaración a través de la UNESCO llegue a todos los países, que se haga efectiva, que se tomen las medidas necesarias para aumentar la participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología y que la declaración se cumpla. 

Otra cosa importante fue conocer no sólo de Latinoamérica, sino de África y de  Europa, qué están haciendo los diversos países, darnos cuenta de que tienen problemas muy  distintos a los que tenemos nosotros y, sin embargo, hay algunos patrones que se repiten.

Por ejemplo, algunos de los países que han nacido de la URSS tienen una división de los puestos más pareja, algunos de ellos proponen, por ejemplo, el método de cuotas para que las mujeres tengan mayor participación.  En lo personal, a mí no me gustan las cuotas, porque ya vimos qué pasa con las cuotas, que prohíben que cuando una mujer renuncia, sea sustituida por un hombre, tiene que ser sustituida por una mujer.

A la luz de las experiencias compartidas en la reunión de líderes, ¿cuál es el panorama de la participación de las mujeres en ciencia tecnología e innovación en México?

Hay, por ejemplo, pocas mujeres que se dedican a matemáticas o a física o a tecnología como tal, ingenieras y, bueno, esto ha ido aumentando, ahora hay más alumnas que están en la Facultad de Ciencias en estas carreras. Incluso, en la Facultad de Ingeniería hace algunos años no había baños de mujeres, pues no había  alumnas mujeres, ¿para qué iba a haber baño de mujeres?, ahora ya existen, pero hay menos baños de mujeres que de hombres. 

Ahora, cerca del 18 por ciento de las investigadoras en estas áreas son mujeres, el 20 por ciento aquí en la UNAM, que me parece es de los lugares más avanzados. Nosotros tenemos, por ejemplo, cerca de un 33 por ciento de participación de mujeres en puestos altos y directivos en biología, en la parte biomédica de la investigación; 24 por ciento en geofísica, y como un 18 por ciento en ingenierías, matemáticas y física.

Dentro de las industrias en puestos directivos también se han logrado colar algunas mujeres, pero tenemos que favorecer la participación en este sector de la gente que hace ciencia aplicada y tecnología. Creo que hay mucho trabajo que hacer y este tipo de  reuniones es muy útil para encontrar soluciones entre todas.

Sobre el tema, Rosaura Ruiz Guitiérrez, ex presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), ha señalado en múltiples foros que un ejemplo de la inequidad que se vive en México es el hecho de que en la propia AMC, con poco más de 2  mil miembros, sólo el 22.4 por ciento son del sexo femenino.

Uno de los temas discutidos fue el acceso de las mujeres a las posiciones de dirección. ¿Por qué es importante que las mujeres accedan a estos puestos en iguales condiciones que los hombres?

Simplemente, las mujeres tenemos otro estilo de hacer las cosas. No sabemos para dónde van a cambiar las cosas, pero sí sabemos que van a ser distintas, de cómo son si solo  deciden los hombres.

Muchas veces hay agobio en las mujeres que pueden llegar a tener cierto nivel de decisión, por ejemplo, pueden llegar a tener un nivel alto como investigadoras; sin embargo, no quieren tener otra cosa, no quieren ser directoras porque quieren cuidar a los papás o a otro miembro de la familia extendida que se tiene. 

Al menos en Latinoamérica, somos cuidadoras de la familia, entonces, en cierto  momento en que los hijos ya crecieron, nos toca cuidar a los padres que  envejecen, o si hay algún enfermo en la familia. Algunos hombres modernos ya comparten con sus parejas el cuidado de los bebés  y, en general, los hombres pueden ya  empezar a cuidar a los niños, pero a los papás y a los enfermos todavía está por verse.

Esto existe en muchos países del mundo. En Europa, por ejemplo, en los países más tradicionales, hay una participación más baja todavía de las mujeres en este tipo de puestos.

¿Que consecuencias  tiene para la sociedad la inequidad de género en la ciencia la tecnología y la educación? 

Que más gente estudie y más gente participe en ciencia y tecnología sería muy importante para el desarrollo de cualquier país, en especial el nuestro.

La participación de las mujeres es muy importante porque las mujeres tenemos un estilo distinto a los hombres y, por lo tanto, socialmente participamos distinto. No es que las mujeres hagamos ciencia o apliquemos el método científico de manera distinta. La ciencia puede ser buena o mala y las mujeres podemos hacer ciencia tan buena como los hombres. Tenemos que estar enteramente seguros de eso, porque de repente hay como la duda por parte de algunos señores, de si las  mujeres pueden ser buenas científicas, esta duda debe terminar.

Nosotras vamos a hacer nuestra investigación ligeramente distinto a los hombres, por ejemplo, un laboratorio que tiene al frente a una  mujer, pues es ligeramente distinto a un laboratorio encabezado por un hombre, nosotras estamos más preocupadas a veces de ver los rasgos personales y de cuidar a nuestros alumnos, un poco son como nuestros hijos.  

No quiero decir que ninguno de los hombres pueda hacerlo, pero más bien los hombres lo que inculcan a sus alumnos es que tienen que ser fuertes, que tienen que poner su trabajo por encima de todo y nosotras, con el ejemplo, estamos predicando que hay que ser fuertes, pero que la familia también es muy importante, eso no quiere decir que vamos a descuidar nuestra investigación, algo vamos a hacer para que nuestra investigación no sufra cuando nuestro hijo está enfermo.

La declaración de Haifa establece que la poca representación de las mujeres y niñas en ciencia y tecnología contribuye al deficiente aprovechamiento de los talentos y perspectivas e inhibe el desarrollo económico, el empoderamiento económico de las mujeres así como la brecha de género. 

¿Qué experiencias o ideas creativas que se llevan a cabo en otros países podríamos retomar en México para impulsar a las mujeres a dedicarse a la ciencia?

Para que las mujeres puedan participar desde jóvenes en el proceso productivo y poder hacer posgrados en ciencia, necesitamos tener muy buenas guarderías y tener nuevas o distintas formas de evaluación del trabajo de las mujeres.

En muchos países se han quitado los topes de edad. En México, para tener un premio o una beca, existen topes de edad, esto para los chicos no es tan grave porque ellos van corriendo, en la carrera. En cambio, por ejemplo, una mujer  que hace la maestría, luego se espera un par de años porque tiene un bebé, después quiere hacer el doctorado y tiene otro bebé; pues pierde tiempo y ya no puede hacer una estancia posdoctoral con beca. 

En Israel, fuimos al Instituto Weizmann, una institución de primerísima clase, el cual otorga unas becas especiales para que las mujeres que salen a hacer una  estancia posdoctoral tengan un dinero extra, ya sea para la guardería o para que el marido las pueda acompañar y en ese momento se quede cuidando la casa o, si se van solas, que tengan un apoyo especial para que puedan llevar a cabo su entrenamiento. Son opciones distintas a las que tenemos aquí en México.

Con todos los retos y oportunidades que tenemos los mexicanos, para que las mujeres accedan al conocimiento científico y tecnológico, hay países donde la situación es aún peor ¿Qué experiencias aportó México en esta conferencia de mujeres líderes?

Nosotros no estamos tan mal, esa es la verdad, en algunas cosas hemos avanzado mucho y en otras nos falta mucho por avanzar. Si nos comparamos con ciertos países de África, donde el problema es que siguen casando a las niñas a los ocho años y a los doce ya tienen hijos y, por supuesto, no pueden estudiar ni la primaria. Nuestra vida social es mucho más rica y, en general, hay muchas oportunidades para que las niñas estudien. Por ley, en nuestro país tendrían que estudiar igual las niñas que los niños, todos los niños tienen que estudiar hasta la secundaria. 

Algo que nosotros proponemos es que se haga realmente un  buen diagnóstico, porque puede ser que haya comunidades indígenas donde se tengan que tomar otras medidas para que las niñas participen más, pero no es lo que sucede en la mayor parte del país. 

Hay algunos países donde no permiten que mujeres estudien por motivos religiosos, o no  permiten que tengan una vida social sana, solamente los hombres pueden tener esto, nosotros estamos mucho más adelante. Nosotros podemos tener muy buenas ideas de cómo hacer lo que hemos logrado, pero hay países en donde no se pueden aplicar

Estamos bien, pero lo que nos interesa saber ahora es si todas las mujeres que están ahorita educándose en ciencia, tecnología e innovación van a llegar a tener, cuando menos, el 50 por ciento de lugares en niveles altos de los  trabajos y puestos de decisión.

¿Cuáles son los ambientes que propician que las niñas, en especial, se interesen  por la ciencia y la tecnología?

Eso empieza por la casa. El trabajo doméstico tiene que recaer tanto en los niños como en las niñas, entonces, propiciar un ambiente para que la niña aproveche más y se interese en el insecto del jardín y coleccione hormigas, igual que el niño, pues implica no ponerla a ella a poner siempre la mesa, por ejemplo. 

Es importante que se socialice el trabajo doméstico y  se propicie que las niñas tengan  un poco más de tiempo libre, porque parte de la creatividad y de las ideas nacen de los niños  observando simplemente. 

Todos tendríamos que  revisar en nuestra casa qué diferencias hacemos entre los niños y las niñas y qué diferencias tenemos con respecto a nuestra pareja. El poder de cambio de un ama de casa es muy importante, es determinante en cómo se relaciona con su pareja y cómo se relaciona con sus hijos y cómo divide el trabajo. Entonces, claro que empieza por la casa. Que ayuden hombres y mujeres, y que los dos tengan tiempo libre. 

Además de la educación en el hogar, ¿en qué otros ámbitos se podría impulsar el interés de las niñas por la ciencia y la tecnología?

Yo creo que los temas de ciencia y tecnología son importantísimos, y eso tendría que abordarse tanto para niños como niñas  de manera adecuada desde la primaria. 

También tendríamos que ver por qué fallan tanto en matemáticas, tener muchos programas de actualización con los maestros, y hacer conciencia con ellos de que es importante que se capaciten y preparen lo más posible en estas materias, porque ellos son los transmisores del conocimiento.

Ahora, podemos también mejorar los programas de televisión, tener buena prensa, buen Internet, buenos productos de divulgación en ciencia y tecnología, para que los niños puedan tener acceso a éstos y, por supuesto, las niñas también. 

Eso les toca  a los comunicadores, tener una buena comunicación de la ciencia, y habría que tener también una parte de comunicación de las mujeres en la ciencia. 

En su opinión, ¿qué experiencias  y conocimientos pueden aportar esta generación de mujeres líderes que se reunieron en Israel a las nuevas generaciones de mujeres en temas de ciencia y tecnología?

Digamos que si el movimiento feminista empezó con la píldora anticonceptiva en los 60’s,  que marcó la posibilidad de tener ciertas condiciones que antes no se tenían, nosotras ya somos hijas de esas pioneras, ya somos parte de la siguiente generación y nos ha tocado incorporar todo lo que nuestras mamás nos inculcaron, más las oportunidades que nosotras hemos tenido, y facilitar que las chicas puedan tener una aproximación más cercana a la ciencia y a la tecnología.

Nosotras hemos logrado que haya políticas y estrategias para que podamos hacer la ciencia de una manera distinta que no signifique simplemente no tener hijos. En países como Argentina y en España sucede que  las mujeres que han  destacado en ciencia y tecnología en general son solteras o divorciadas, están solas.  En nuestro medio no hay una estadística clara, pero es muy fácil que la carrera termine con nuestras relaciones personales, porque simplemente no sabemos cómo manejar situaciones como, por ejemplo, el tener que trabajar y de repente ganar más que el marido.  Eso sigue siendo muy complicado, a pesar de que podría ser algo virtuoso.

Yo creo que todavía nos queda mucho por caminar. Dentro de los medios de trabajo a veces no es fácil que un señor acepte tener una señora como jefa. Creo que hay que hacer un trabajo de día a día. A nuestra  generación le está tocando esto para facilitar que las siguientes mujeres, que la siguiente generación, llegue a estos puestos de decisión más fácilmente y a un medio menos hostil.

En el tema de la colaboración internacional ¿Qué pueden hacer las naciones en conjunto para impulsar la participación de las mujeres en ciencia y tecnología?

Eso es complicado, porque no depende de un grupo de  mujeres que se una, sino de los gobiernos, y los gobiernos tendrían que hablar de estos problemas y hablarlos en sus cumbres. No se ha visto que se trate un problema como este en alguna cumbre, todo se queda a nivel de los problemas económicos o del modelo de economía, pero no se llega al fondo de que las cosas podrían ser distintas si realmente la mitad de los delegados que hubiera ahí fueran mujeres. 

Las líderes reunidas en la ciudad de Haifa solicitaron a los gobiernos, comunidades científicas y organizaciones internacionales que lleven a cabo investigación a nivel global, nacional y local, que ayude a entender los factores que subyacen a la brecha de género en ciencia y tecnología y que diseñen estrategias y acciones que conduzcan a las naciones a la equidad de género.

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